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lunes, 28 de enero de 2013


Y ahora: Impuestos “verdes”, basados en…patrañas- UNION NACIONAL DE CONTRIBUYENTES ATLAS-AC

No hay pruebas convincentes de que las emisiones de CO2 causen cambios climáticos catastróficos. Los intentos por parte de los gobiernos para infligir impuestos y costosas regulaciones con el objetivo de reducir las emisiones de CO2, frenan la prosperidad sin que ello tenga efecto sobre el clima.
Por lo tanto, recomendamos que los dirigentes del mundo rechacen las opiniones expresadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático [y que] todos los impuestos y otras intervenciones destinadas a reducir las emisiones de CO2 se abandonen inmediatamente.

Declaración de Manhattan (de científicos contra el fraude del “calentamiento global”)


“No hay pruebas convincentes de que las emisiones de CO2 de la actividad cambios climáticos catastróficos os intentos por parte de los gobiernos para infligir impuestos y costosas regulaciones sobre la industria y los ciudadanos con el objetivo de reducir las emisiones de CO2, frenan la prosperidad sin que ello tenga efecto sobre el clima.
 
Con la generalización y homologación del IVA, así como el aumento de la tasa, a los políticos y a sus kapos fiscales no les basta. Quieren bolsearnos más. Para ello ya han diseñado un nuevo impuesto “verde”: de cinco pesos por cada litro de gasolina, lo cual significaría un aumento del precio de alrededor del 50%.
El kapo fiscal número uno del país, Luis Foncerrada (véase el número 18 de Resistencia Fiscal “Los 10 peores kapos fiscales de México”), director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (que en realidad debería llamarse Centro de Estudios Contra el Sector Privado), el 10 de enero de 2013 expresó:
“Si pusiéramos un impuesto de cinco pesos por litro (a las gasolinas) recaudaríamos alrededor de 400 mil millones de pesos adicionales en México, que son más de dos terceras de lo que se recauda hoy por IVA".
¿Por qué deben subirse el IVA y las gasolinas? Según este santo señor, por lo siguiente:
“Por razones de justicia social y por razones de desarrollo incluyente, toda vez que el no hacerlo, lo único que hará es seguir beneficiando de manera obscena a los que más tienen".

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Vamos, para el kapo fiscal número uno es obsceno que el ingreso que una persona obtiene mediante su trabajo honrado quede en sus manos. Los honesto y correcto es que se lo quite el Estado. En esa lógica todo cuanto ganamos nos debería ser confiscado por el Estado, pues el Hermano Mayor sabe mejor que nosotros que hacer con nuestro dinero.
Foncerrada no profundizó sobre la razón de llamar “verde” al impuesto que el promueve a las gasolinas, pues su credo socialista es más al antigüita, menos al estilo del ambientalismo “sandía” (verde por fuera, rojo por dentro). Pero es a esto último a lo nos referiremos.

La gran patraña del calentamiento global antropogénico
Los llamados impuestos verdes se han generalizado en las naciones desarrolladas y se abren paso en las naciones en vías de desarrollo. Su justificación es que esas exacciones adicionales sirven para contener y revertir el pretendido calentamiento global del planeta, supuestamente provocado por el hombre (de ahí el término antropogénico).
El cuento que los estatistas de toda laya han convertido en política pública y que vienen construyendo desde hace más de dos décadas, dice que la Tierra se calienta como resultado del aumento sin precedentes de los gases de invernadero en la atmósfera, lo cual no es un fenómeno natural, sino provocado por el hombre. La revolución industrial –sigue el cuento- que viene de hace más de dos siglos, sería en última instancia la responsable porque la industrias y los vehículos automotores han emitido más dióxido de carbono que durante toda la historia anterior.
El resultado del calentamiento global sería la peor catástrofe ambiental que haya sufrido el planeta, pues acarrearía toda suerte de calamidades: la extinción de la mayoría de especies vegetales y animales, derretimiento de los casquetes polares, el crecimiento del nivel del mar, huracanes frecuentes y devastadores, sequías, hambre, escasez de agua y los consiguientes conflictos sociales.
Según los promotores de la histeria por el supuesto calentamiento global, desde los años setenta la temperatura del planeta no deja de subir y lo seguirá haciendo hasta que a mediados del presente siglo – si no toman medidas drásticas y urgentes- el mundo estará en pleno Apocalipsis ambiental.

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La labor para convencer a la opinión pública mediante la propaganda de los gobiernos, casi todos los burócratas de la ciencia y no pocos científicos, así como de las ONG ambientalistas y los medios de comunicación, lograron –hacia mediados de la década pasada- que en los países occidentales el mito del calentamiento global se convirtiera en un dogma aceptado por las sociedades en forma casi unánime.
Este clima de opinión fue el que favoreció que los gobernantes impusieran las exacciones verdes, se dispararan las regulaciones y se subsidiara en forma masiva a las anti-económicas “fuentes alternativas de energía”.

Demoliendo un montón de mentiras
Pero a partir de 2007 la opinión pública empezó a cambiar. Poco a poco las encuestas fueron revelando que cada vez menos personas se creían el cuento. En 2006, según una encuesta de la revista Der Spiegel, el 62% de los alemanes estaban convencidos de la patraña del calentamiento global. Pero para 2010, sólo el 42% todavía se tragaba el cuento. En Estados Unidos en 2007, según una encuesta de Pew, para el 38% de los entrevistados el combatir el calentamiento global debía ser la máxima prioridad del gobierno, pero para 2012 sólo así pensaba el 25% de los estadounidenses.
¿Por qué cambió la opinión pública? Por dos principales razones: primera, porque el discurso sobre el calentamiento se contradecía con la experiencia cotidiana y, segunda, porque una corriente creciente de científicos honestos refutaron el mito, demolieron con ciencia verdadera la “ciencia” basura de los “calentones”.

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La experiencia cotidiana que contradice el mito, pues ahí está. Para no hablar de años atrás, en esta temporada invernal en el hemisferio norte ha habido fríos récords (los mayores en 20, 30 y hasta 40 años, según el caso) lo mismo en Canadá, Estados Unidos, Rusia, muchos países de Europa que en India (donde murieron de frío 175 personas) y China. En México varias ciudades y regiones también han tenido fríos y nevadas récord. Hermosillo, Sonora experimentó el mayor frío desde que se tiene registro. Juárez, Chihuahua sufrió la peor nevada en 50 años y estuvo paralizada por 36 horas.
¿En dónde está el calor creciente que pronosticaron los “calentones”? Sólo en su imaginación. También nos prometieron decenas de huracanes por año, como el Katrina de 2004, y desde entonces ha habido menos huracanes y de menor intensidad.
Pero si todo esto parece anecdótico, ahí están los datos duros de la ciencia. En octubre de 2012 la Oficina de Meteorología del Reino Unido dio a conocer el resultado del monitoreo de la temperatura del planeta, con base en 3 mil puntos de medición alrededor del orbe: desde 1997 y hasta 2012 la temperatura no había subido, como fue la tendencia desde finales de los años setenta. Exactamente todo lo contrario a lo que predijeron y aseguraron que estaba ocurriendo los promotores de la histeria del calentamiento global.

Asimismo, en septiembre de 2012 la NASA – una de las agencias gubernamentales más comprometidas con el fraude del cambio climático- no tuvo más remedio que reconocer que la masa de hielo de la Antártida era la mayor desde que se iniciaron las mediciones en 1979 y que desde entonces la tendencia era precisamente al aumento.
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El movimiento de científicos escépticos sobre el calentamiento global, también jugó un papel decisivo en el cambio de la opinión pública y en lo que es mucho más importante: revelar la verdad científica sobre los asuntos climáticos. Sus aportación incluye también cosas como el Climagate, es decir, la revelación de comunicaciones de científicos deshonestos de la Universidad de East Anglia, quienes se confabulan para alterar los datos que tenían y que indicaban que NO había calentamiento, para que pareciera lo contrario.
El movimiento de científicos escépticos ha sostenido lo siguiente:
1)     No hay evidencia científica de que los cambios en la temperatura del planeta dependan de la cantidad de dióxido de carbono que existe en la atmósfera. Los cambios en el clima se deben a variaciones en la actividad solar.
2)     No hay evidencia científica de que el planeta se esté calentando y menos aún que las variaciones climáticas se deban a la acción del hombre.
3)     En general el aumento de emisiones de dióxido de carbono por la acción del hombre no han tenido un efecto perjudicial para el ambiente, sino exactamente lo contrario: estas emisiones ha dado lugar a mayor robustez de los árboles.
4)     Las políticas para controlar las emisiones de dióxido de carbono son inútiles si el propósito es influir en la temperatura planetaria.
5)     En la historia de la humanidad ha habido épocas con temperaturas más elevadas que las actuales, sin que ello haya provocado ni perjuicios al ambiente ni a la actividad humana.
6)  En caso de producirse un aumento real en la temperatura –que sólo puede ser por factores ajenos al control del hombre- las alternativas son la adaptación y la mitigación de los efectos.
      ¿Para qué inventaron los gobernantes, científicos deshonestos y los ambientalistas el mito del calentamiento global? Para darle al Estado más pretextos para entrometerse en la vida de los individuos y para…subir impuestos. De eso se trata todo.


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