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miércoles, 23 de octubre de 2013

El juez Silva: 'No hay voluntad de acabar con la corrupción'

  • "Muchas personas incrustadas en el sistema no creen en él", denuncia

El magistrado, durante su intervención en la mesa redonda.
El magistrado, durante su intervención en la mesa redonda. 


Dashiell Hammett habla de la corrupción en el sistema capitalista en 'Cosecha roja' (1929) y 'La llave de cristal' (1929), dos de sus novelas más apreciadas. Este miércoles, la ficción y la realidad de estos delitos volvieron a cruzar en Getafe esa difusa linde que tan a menudo les separa. Convocados por la presente edición de Getafe Negro, el juez Elpidio José Silva, la catedrática y escritora Reyes Calderón, el magistrado argentino Fernando López y el escritor Mariano Sánchez Soler -que actuó de moderador- debatieron sobre la corrupción. Tras una cita de Sánchez Soler a John Lecarré alusiva a lo intrínseca que están dichos manejos en el Estado, la charla no tardó en derivar hacia el estado de la cuestión en España.
Fue el propio juez Elpidio José Silva, imputado por varios delitos presuntamente cometidos durante la instrucción del 'caso Blesa', quien llevó el debate por estos derroteros. "El Estado tiene todos los medios para acabar con la corrupción. Nunca ha tenido tanto potencial para hacerlo. Tiene un aparato represivo intacto. Dicho esto, el reproche es aún mayor, porque el Estado no está a la altura de las circunstancias. En un estado democrático, para acabar con la corrupción, hace falta una instrucción clara y permanente".
Asimismo, el magistrado se refirió a la sumisión del poder judicial al ejecutivo y a "muchas personas incrustadas en el sistema español que no creen en él. Así es muy difícil trabajar. Un magistrado ha de ser como Ulises para luchar contra la corrupción".
En opinión de Reyes Calderón, "en España estamos en pañales en la lucha contra la corrupción. Pero estamos en ello. Por ejemplo, muchos de los medios que antes se utilizaban en la lucha contra el terrorismo, ahora se emplean en la lucha contra el blanqueo de dinero".
Por su parte, Fernando López recordó que en Argentina, "desde Menem, todos nuestros presidentes están condenados por corrupción". Ante este panorama, no es de extrañar que el magistrado se manifestara: "Si la corrupción es una enfermedad del sistema, puede tener cura. Pero, ¿si en vez de una enfermedad es una cualidad?".
Aunque a decir de Silva, en las dictaduras hay menos corrupción. "A Hitler no le hacía falta ser corrupto, era el dueño de todo. Cuando se murió sólo tenía en su cuenta los ingresos de 'Mi lucha'". En opinión de Sánchez Soler, "todo el franquismo era corrupción. Durante la Transición, en el barco ideal en el que todos navegábamos hacia el Olimpo democrático, no se denunciaron estas cosas, pero también las había. Una vez asentada la democracia, se empezó a denunciar".
"El sistema es bueno, pero si se mete dentro del sistema gente que no cree en él con una toga, un uniforme de policía o un cargo público, no hay sistema que aguante", continuó Silva.
"España no ha superado todavía las estructuras del franquismo. España no cree en este asunto, no hay una voluntad de acabar con la corrupción. El proceso penal no ha cambiado desde el franquismo. La Ley de Enjuiciamiento Criminal sigue siendo la misma", añadió el magistrado español. Silva también acusó la falta de medios de la justicia española y los impedimentos con los que topan sus instructores, a veces impelidos a requerir peritos que han trabajado con anterioridad para los implicados en las causas.
De la ficción ya no quedaba nada en el debate cuando Silva añadió: "Si me viene un corrupto con recursos y por otro lado me dicen que tengo que seguir llevando a la perfección todo el resto del juzgado, me están poniendo las cosas muy difíciles".

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