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lunes, 14 de marzo de 2016

LA OPACA RELACIÓN ENTRE LA NORMATIVA BANCARIA Y EL COMERCIO DE ARMAS

El IBBC es un banco, su objetivo no es controlar los conflictos, sino controlar la deuda que generan los conflictos. Miren, el valor real de un conflicto, el verdadero valor reside en la deuda que genera. Si controlas la deuda, lo controlas todo. Les parecerá tremendo, ¿no? Pero es la verdadera esencia de la industria bancaria. Convertirnos a todos, tanto a las naciones como a los individuos en esclavos de las deudas”.
Sensibilidades cinematográficas aparte, en este fragmento, The international: dinero en la sombraresume, en sentido lato, uno de los entramados más opacos y lucrativos que existen a lo largo y ancho del globo. Esto es, la relación entre las entidades financieras y el comercio armamentístico.
Graffiti de Banksy: Niños en una montaña de armas [Foto: Eddie Dangerous vía Flickr]
El pasado mes de enero, Amnistía Internacional publicaba el informe “Banks, arms and human rights violations”. En él, se ponen de relieve las profundas deficiencias en la normativa bancaria de Luxemburgo para impedir que los bancos financien la producción de armas prohibidas internacionalmente, o con el fin de cometer graves violaciones de los derechos humanos. Igualmente, estas críticas también se hacen extensibles a otros países de la Unión Europea.
La financiación y la inversión no son actividades neutrales; determinan y facilitan la actividad económica, incluso en el sector armamentístico”,apunta David Pereira, presidente de Amnistía Internacional Luxemburgo. Efectivamente, invertir en una empresa presupone un apoyo a los objetivos de dicha compañía por parte de la entidad financiera (pública o privada), pero también implica reconocer la posibilidad de que se produzcan “efectos indirectos”. En el caso del comercio mundial de armas, y sus fallas normativas, estos efectos se traducen en una media de 508.000 muertes al año -la mayoría en casos que no son de conflicto armado-, 1.500 muertes al día por acciones violentas cometidas con armas pequeñas o ligeras, además de numerosos abusos y vejaciones a diario. Pero, ¿cómo es el proceso de militarización de las sociedades hasta su uso final?

El ciclo armamentístico

En primer lugar, la necesidad de armar y militarizar a una población surge de la identificación de ciertas amenazas a su seguridad, ya sean reales o ficticias. Esta premisa sirve para justificar elgasto público militar, la producción y comercio de una industria armamentística y, evidentemente, la financiación de todo ello. Por otro lado, sólo los Estados pueden imponer suspensiones o embargos de armas, así como el desarrollo, producción y uso de cierto tipo de armamentos.  
BancosYArmas
(cifras indicadas en euros)

Estos desembolsos son financiados por los presupuestos estatales y han de dar cobertura a toda la estructura militar material y humana. En el caso de España, séptimo exportador de armas en el ranking mundial, el gasto total final es de 17.465 millones de euros, tres veces superior a los presupuestos presentados por el Ministerio de Defensa; y representa el 1,6% del PIB, según datos aportados por el Centro Delàs de Estudios por la Paz.
No obstante, las empresas de armamento también precisan de los servicios bancarios privados, tanto para llevar a cabo operaciones comerciales corrientes como para conseguir mayor financiación para el desarrollo de nuevo armamento o la exportación de estos productos a otros mercados. En este sentido destaca el concepto de banca armada, que se refiere a todas aquellas “entidades financieras que participan en el negocio armamentístico mediante uno, varios o todos los principales tipos de financiación del sector armamentístico que existen”. Cabe mencionar que las cinco vías de financiación bancaria de la industria armamentística son la participación accionarial; financiación de exportaciones; emisiones de bonos y pagarés; fondos de inversión y concesión de créditos y préstamos.

Qué dice el Derecho Internacional

La industria armamentística no ha escapado a la globalización. Los componentes de un arma proceden de diversos países y su ensamblaje y producción se realiza en otros diferentes (a menudo bajo un control bastante laxo), hasta que, finalmente, se lleva a cabo la exportación o importación del armamento en otras naciones. Este esquema demuestra que las legislaciones nacionales para regular el comercio de armas han sido (y siguen siendo), en ocasiones, insuficientes para frenar el comercio del tráfico irresponsable de armas entre países.
La entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), el 24 de diciembre de 2014, supuso un importante avance para el control y seguimiento de la exportación de armamento. Se trata de un acuerdo internacional vinculante por el que los estados que lo han firmado se comprometen a respetar normas estrictas sobre la transferencia de armas; además de detener la transferencia de las mismas en caso de que tengan la sospecha de que irán destinadas a cometer crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra.
Campaña de Amnistía Internacional por un Tratado de Comercio de Armas a prueba de balas [Foto: AI vía Flickr]
Sin embargo, ante el panorama geopolítico actual, es evidente que aún hay muchos esfuerzos que hacer por alcanzar la total transparencia en estos acuerdos. En ello influye que de los 131 miembros de la ONU que han firmado el TCA 72 aún no lo hayan ratificado. Estados Unidos es uno de los países que todavía no ha ratificado el TCA pese a ser el mayor proveedor de armas del mundo, controlando la exportación del 33% de armas a nivel internacional, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo. Rusia, China e India, entre otros países, tampoco lo han ratificado.
“Los Estados tienen obligaciones y responsabilidades en virtud del derecho internacional de garantizar que no son cómplices en la comisión de violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluso en la financiación de la producción de armas. Los bancos podrían incurrir asimismo en responsabilidad”, Gabriela Quijano, Amnistía Internacional.
Por su parte, Luxemburgo sí fue uno de los primeros países en firmar y ratificar el Tratado sobre Comercio de Armas, aunque la investigación llevada a cabo por Amnistía Internacional encuentra importantes lagunas en su cumplimiento. En su informe, la ONG destaca que “Luxemburgo no ha prohibido expresamente todas las operaciones financieras relacionadas con armas prohibidas internacionalmente o armas convencionales empleadas para cometer crímenes de derecho internacional y violaciones graves de derechos humanos”, exceptuando las operaciones relacionadas con la financiación de munición de racimo y armas destinadas a actividades terroristas.
Además, también identifican importantes lagunas en las políticas de control interno y una “inadecuada diligencia” con respecto a sus clientes, así como falta de formación en sus empleados. En este punto, es destacable que sólo dos de los siete principales bancos que operan en la sede financiera facilitaron a la organización información pública acerca de la financiación e inversiones en el sector armamentístico.

Consecuencias de mirar hacia otro lado

OXFAM Intermón apunta que “casi un millón de los ocho millones de armas que se producen cada día en el mundo se extravía o roba” y se calcula que la corrupción interna de la industria armamentística supone un coste de 20.000 millones de dólares al año. Cientos de miles de armas están en manos de organizaciones criminales a lo largo del mundo y durante el 2015 hubo un modelo que destacó especialmente. Las armas automáticas, como el AK-47, fueron protagonistas en algunas de las más resonadas masacres del año, como en Túnez, Kenia, Sousse, Garissa y París.
Existen muchas posibilidades de que estas armas llegaran a manos de los terroristas a través del mercado negro. Investigaciones publicadas por el diario Le Monde apuntan a que fueron fabricadas en Serbia durante la década de los ochenta. Algunos de los lotes fueron transportados a depósitos militares en Eslovenia, Bosnia y Macedonia y, desde estos puntos, se les pierde la pista.
Actualmente el conglomerado estatal de fabricación de armas yugoslavo, Zastava Arms, sigue fabricando armas para el gobierno Serbio. Cabe destacar que entre las décadas de los 70 y 90 fue uno de los principales exportadores de armas a países aliados en África, Asia y Oriente Próximo. Hoy en día, uno de sus mayores importadores es Estados Unidos. En la misma línea, estas y otras armas se siguen fabricando legalmente en 30 países. China es el principal fabricante y su mayor mercado de exportación son los estados africanos, donde muchos de estos productos se extravían, son revendidos por los soldado, o terminan en el arsenal de fuerzas rebeldes y organizaciones terroristas de otros países.  
http://www.unitedexplanations.org/

domingo, 13 de marzo de 2016

Café Qujano - Robarle tiempo al tiempo (Videoclip oficial)

El ‘drama humano’ de Ana Mato: una indemnización de 54.000 euros por no encontrar trabajo

https://es.noticias.yahoo.com/

En primer lugar, nótese la ironía del titular (por si las moscas)

Llevamos años escuchando lo mismo: no todos los políticos son iguales, no todos sirven mal a un país, ni hacen mal su trabajo, hay gente muy útil, no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco, al final pagan justos por pecadores…. Es cierto, no se puede tener más razón, pero la política (el arte de lo público) vive también de los gestos, de los pequeños detalles, y hay algunos que, más allá de lo legal, el ciudadano medio nunca entenderá.

Hoy nos metemos de lleno en uno de ellos: resulta que en este país parece que no solo hay puertas giratorias (aquello de irse a una empresa estratégica poco después de tomar decisiones que políticas, a veces en su favor), sino que te compensan si no tienes esa ‘suerte’. Y es que mientras la mayoría de los españoles cobran el paro cuando se quedan sin trabajo, los ex diputados del Congreso pueden acceder además a una pensión vitalicia, pero agárrate que vienen curvas porque eso no es todo: ellos cobran una indemnización por no encontrar trabajo.

Y es que, según nos hemos enterado en La Vanguardia, el Congreso de los Diputados reserva una partida de 1,3 millones de euros para estos menesteres. Esto es no es algo nuevo. Y entonces, ¿por qué no había sido tan polémico hasta ahora? Porque entre los beneficiarios no estaba Ana Mato. Sí, Ana Mato. La que fuera parlamentaria europea y encargada de organizar la campaña electoral de su partido, pasará no obstante a la historia por dos cosas: por su relación con la trama Gürtel (aquellos famosos regalos familiares) y por ser la ministra de Sanidad durante la crisis del ébola que supuso tal caos nacional que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tuvo que coger las riendas y apartarla a un lado.
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Mato ‘decidió’ a finales del pasado renunciar a ir en las listas de cara a las elecciones, así que se quedó sin silla. Desde entonces, parece que nadie la quiere, de ahí que tenga derecho a recibir 53.464 euros de indemización repartidos en 19 meses.
El sistema, que no solo rinde cuentas a Mato (otros como Ignacio Gil Lázaro van a cobrar aún más) señala que los ex diputados pueden cobrar un mes de sueldo por año trabajado. Como Ana Mato ha estado 19 años en el Parlamento (no de forma ininterrumpida), y su sueldo era de 2.800 euros, multiplicamos y nos sale esa cuenta.
Eso sí, es incompatible con cualquier tipo de ingreso, sea público o privado. Así que seamos ‘comprensivos’, ¿vale?
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EL DOLOROSO OCASO DE OBAMA


EL PRIMER PRESIDENTE NEGRO DE LA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS SE DESINFLA JUSTO CUANDO LA TENSIÓN RACIAL REAVIVA ETAPAS QUE SE CREÍAN SUPERADAS
Llámelo la maldición de las altas expectativas. Cuando Obama asumió el cargo de presidente de Estados Unidos, el mundo se quedó extasiado, el país suspiró y los expertos declararon el fin de siglos de división racial. Mirando a los 1,5 millones de personas que desafiaron el frío para presenciar el discurso inaugural de Obama, Steven Spielbergdijo que hubiera sido imposible hacer una película de ello. Pero eso fue entonces. Hoy en día el primer presidente no blanco de Estados Unidos se está desinflando en el momento más tenso de la polarización racial en décadas. Gracias a Donald Trump, el Ku Klux Klan está de nuevo en los titulares de los periódicos. Dudo que Trump suceda a Obama como presidente, pero ha inyectado un veneno en el torrente sanguíneo del país. A pesar de todas las esperanzas de Obama, el miedo es la divisa dominante.
Al igual que las declaraciones que vaticinaban el final de la historia en la década de 1990, la historia racial de Estados Unidos no terminó con la elección de Obama. Simplemente se abrió un nuevo capítulo. Al parecer, las naciones sufren trastornos similares a los de los humanos: lo que sucede en sus años de formación configura su carácter para siempre. Al igual que India considera a los inversores extranjeros colonizadores potenciales y que Gran Bretaña confunde a Bruselas con el papado, Estados Unidos está encadenado a su pecado original de la esclavitud. Medio milenio después de que se enviara a los primeros africanos al país a través del Atlántico, Estados Unidos todavía tiene un pie en su pasado.
Pero no oiga solo mi opinión. Escuche a los partidarios de Trump. Según las encuestas a pie de urna en Carolina del Sur, estado donde Trump ganó fácilmente el mes pasado, una quinta parte de los que votaron por él pensaban que Abraham Lincoln cometió un error al emancipar a los esclavos y poco más de un tercio deseaban que el Sur hubiera ganado la guerra civil. Los votantes de Ted Cruz, que parece ser el único rival posible de Trump, tenían preferencias similares. El 70% deseaban que la bandera confederada siguiera ondeando en el edificio del capitolio del estado. Se retiró el año pasado tras el asesinato de nueve feligreses negros por un defensor auto-declarado de la confederación. "El pasado nunca está muerto. No es ni siquiera pasado", dijo William Faulkner.
Los patrones de votación actuales confirman el peso de la historia. En 2008, más de nueve de cada diez afroamericanos votaron por Obama tanto en las primarias contra Hillary Clinton como en las elecciones generales contra John McCain, el candidato republicano. El mes pasado, más del 80% votaron a Clinton en Carolina del Sur en detrimento de Bernie Sanders; no porque consideraran sospechoso a Sanders, sino porque respaldaron al candidato que más probabilidades tenía de conseguir la presidencia. Martin Luther King dijo que la misa de la mañana del domingo era el mejor ejemplo de la segregación de Estados Unidos. Hoy en día son las urnas. El voto de los negros en el sur es un espejo casi exacto del de los blancos, que votan a los republicanos por diferencias similares. Aunque una minoría de los partidarios de Trump son racistas (y puede que él simplemente adopte esa pose por propia conveniencia), los peligros son muy reales.
¿Qué puede hacer Obama al respecto? Hace nueve años lanzó su campaña desde los mismos escalones del capitolio de Springfield, Illinois, donde Lincoln consiguió la prominencia, y citó al antiguo presidente: "Una casa dividida no puede sostenerse". Obama marcó el comienzo de una nueva política que trascendía la diferencia entre los estados rojos y los estados azules. El significado subyacente era que al elegir a un afroamericano, Estados Unidos pondría fin también a una división más antigua. Pero el ascenso de Trump pone en peligro el cumplimiento de ambas promesas. De hecho, la popularidad de Trump es la guinda de un pastel que ya estaba horneado. Desde la época posterior a la guerra civil no ha habido ningún momento en la que la política estadounidense haya estado tan paralizada. Los republicanos han dicho que ni siquiera se reunirán con la persona a quien Obama nomine para cubrir la vacante del Tribunal Supremo creada por la muerte el mes pasado de Antonin Scalia, y menos aún le dejarán que hable ante el Congreso.
La principal arma de Obama es su poder para convocar a los demócratas a las urnas con el fin de que el nivel de participación electoral el 8 de noviembre sea alto y así conseguir que Clinton le suceda. Si Trump fuera el candidato republicano, o Cruz, necesitarían el 70% del voto de los hombres blancos para ganar, según Politico. Eso puede que sea imposible. En 2012, el 62% de los hombres blancos votaron a Mitt Romney. Es difícil que Trump pueda mejorar esa cifra. De hecho, es más probable que consiga un porcentaje menor.
Por otra parte, la nominación de Trump podría desencadenar una guerra civil dentro del Partido Republicano. La semana pasada Romney dejó claro que trataría de modificar las reglas del partido para negarle la corona de Trump. Si fracasara, podría haber una oferta de un "verdadero conservador". Michael Gerson, el hombre que escribía los discursos aGeorge W. Bush, ha sugerido que podría ser Condoleezza Rice. Otros piensan que podría ser Romney. Pero fuera quien fuese, al dividir el voto republicano pondría la Casa Blanca claramente en manos de Clinton.
¿Pero la victoria de Clinton sería pírrica? Eso dependería principalmente de los líderes republicanos. La semana pasada Romney dijo que Trump representaba "un ejemplo de de la ira que ha llevado a otras naciones al abismo". Tenía razón. Sin embargo, es una ira que su partido ha avivado en silencio desde la época de los derechos civiles. McCain se hizo eco de las opiniones de Romney pero no asumió ninguna responsabilidad por haber elegido a Sarah Palin como su compañera de campaña en 2008. Palin apoyó a Trump en enero. Lo hizo igual que cualquier otro republicano para crear resentimiento contra el "discurso de esperanza y cambio" de Obama.
Durante décadas, los principales estrategas republicanos han utilizado mensajes subliminales para jugar con los temores raciales. No debería ser ninguna sorpresa que alguien como Trump lanzara mensajes raciales claros y concretos abiertamente algún día.

http://www.expansion.com/

EL GRAN HERMANO QUE CONTROLA ZARA

EMPRESAS
La sala de la sede central de Inditex (en Arteixo, La Coruña) donde...
La sala de la sede central de Inditex (en Arteixo, La Coruña) donde se controlan todos los sistemas informáticos y de información de la empresa.

eNTRAMOS EN EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE INDITEX: EL CENTRO TECNOLÓGICO DESDE EL QUE CONTROLA SU IMPERIO MUNDIAL. HA COSTADO 1.000 MILLONES DE EUROS Y LO SABE (CASI) TODO DE LA ROPA QUE TE VAS A COMPRAR

He tenido que esperar casi 15 años para volver a encontrar en Zara unos vaqueros acampanados. Las modas siempre vuelven, pero la tiranía del pitillo había durado demasiado. Así que esta temporada estoy tentada de hacer acopio para no tener que esperar a que los 300 diseñadores que trabajan decidiendo cómo vestir al mundo desde Arteixo, el cuartel general gallego del mayor imperio de la moda, apuesten de nuevo en 2030 por los jeans que más me gustan.
Con la ropa de Zara no te puedes confiar. Si algo te gusta es mejor que te lo lleves puesto, porque mañana puede que ya no esté a la venta. Su truco es no fabricar más de 12.000 ejemplares de cada prenda para todo el mundo, es decir, tocan a unas cuatro unidades por tienda. Y cuando se acaben, aunque haya tenido éxito, no se repone más ese mismo producto, pero se avisa al departamento de diseño para que amplíe esa gama y haga más ropa de ese estilo. Las tiendas de Inditex reciben mercancía nueva dos veces por semana (mientras que el resto de firmas de ropa suelen renovar sus colecciones entre cuatro y seis veces al año). Y funciona muy rápido. Mucho. Zara puede, por ejemplo, poner a la venta en sus tiendas diseños inspirados en el último número de Vogue antes de que la siguiente revista llegue incluso a los quioscos. Solo tarda entre dos y tres semanas en llevar un diseño nuevo de la mesa de dibujo a los escaparates.
También es más prolífica que su competencia. Zara lanza unas 18.000 nuevas referencias al año, comparadas con las 4.000 de H&M o GAP. Como rota más deprisa, los clientes sienten estar comprando algo exclusivo al tiempo que la empresa reduce los costes de stock.
¿Cuánto ha cambiado Zara desde que compré aquellos vaqueros de finales de los 90 que tanto he echado de menos hasta ahora? Más allá de que entonces pagábamos en pesetas, aparentemente sus tiendas de aquella época no se diferencian mucho de las de ahora. Aparentemente. Sus establecimientos mantienen un estilo premium, pero ahora son más espectaculares. Si hace una década apostaba por crecer en número, ahora prefiere hacerlo en metros cuadrados (la última tienda que abrió en la calle Serrano de Madrid tiene 2.400 y la media de superficie comercial de sus establecimientos ronda los 560). También ha mantenido, pese al boom de los últimos años, su política de no realizar campañas de publicidad, porque considera que sus escaparates de la Quinta Avenida de Nueva York o el palacio de Gran Vía son su mejor reclamo. La rapidez con la que reacciona a las últimas tendencias ofreciendo novedades dos veces por semana también ha sido marca de la casa desde sus inicios. Pero cuanto más grande se ha hecho el grupo, más difícil es.
Hace 15 años, el grupo Inditex (que además de Zara incluye Massimo Dutty, Bershka, Pull&Bear, etc.) contaba con 1.080 tiendas en 33 países. Ahora tiene 7.013 (la 7.000 se abrió en Honolulú) y ya está en 88 países. Y a todas ellas siguen llegando las novedades en un máximo de 48 horas desde que salen del centro logístico de Arteixo. Ya vayan a Málaga o a Melbourne.
El modelo de trabajo era similar en 1975, cuando Amancio Ortega abrió en La Coruña su primer Zara. Tan solo cuatro años más tarde, cuando en el entorno gallego tenía ya seis tiendas, todas recibían dos entregas de género a la semana y los dependientes debían estar muy atentos a los gustos de las clientas para informar inmediatamente a la fábrica por teléfono. "Dime qué demandan los clientes que se lo fabrico", decía Ortega. El espíritu se mantiene. El fluido flujo de información entre las tiendas, los diseñadores y la fábrica ha permitido a aquella pequeña tienda coruñesa convertirse en estos 40 años en el mayor imperio mundial de la moda.
Es decir, el modelo Inditex no ha cambiado, pero el engranaje tecnológico sí ha tenido que hacerlo para mantener la misma rapidez y cercanía. Si en los 70 las tiendas llamaban a la central para comentar tendencias, y hasta finales de los 90 el grupo se valía del fax para informar diariamente de sus pedidos y sus ventas, ahora un sofisticado sistema de big data permite un control total del flujo de la información.
Hace una década, el semanario The Economist alababa en un extenso reportaje sobre Zara su modelo de fast-fashion. Sin embargo, ponía en duda que pudiera mantener el ritmo de reposición de nuevos modelos semanales cuando llevara a cabo sus ambiciosos planes de expansión de duplicar tamaño en cinco años. The Economist se equivocó.

LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DE INDITEX

Cuando los lunes y los jueves Thais Castro, la encargada de tienda del Zara coruñés de Marineda, recibe la nueva mercancía ya sabe exactamente cuáles son las 4.000 unidades que entran en su tienda. Un algoritmo predice las tallas que más se van a vender según la tienda (el nivel de michelines varía según los barrios y Zara lo tiene calculado), para anticiparse a la demanda y reducir el stock del almacén. Antes ese trabajo lo hacía la encargada a ojo y su intuición sigue siendo necesaria para afinar pedidos y detectar tendencias. Pero en vez de llamar por teléfono o mandar un fax a Arteixo, ahora tiene un iPod Touch en la muñeca que conecta en tiempo real todas las tiendas del grupo con la central, que detecta inmediatamente sus superventas.
"Ya no me imagino la vida antes del RFID", confiesa Castro mientras escanea de un plumazo el pedido que le acaba de llegar al almacén. Tarda unos cinco segundos en comprobar, solo con acercar levemente a la caja este aparato de radiofrecuencia, que dentro están las 164 prendas previstas. Hace cuatro años que este sistema funciona en Marineda, campo de pruebas de la cadena por su proximidad a Arteixo. "Antes necesitábamos un día entero para hacer el inventario de la tienda (y hacían falta entre 20 y 24 personas), ahora con seis personas lo resolvemos en tres horas". Esta tecnología de radiofrecuencia también ha cambiado por completo la colocación de las prendas. Antes, cada mañana, le tocaba pasarse más de la mitad de su jornada recorriendo las secciones de la tienda para comprobar qué hacía falta reponer. "Ahora esas seis horas se han convertido en 15 minutos", afirma entusiasmada. Cada vez que se vende una prenda, el chip emite una orden inmediata al almacen para que se reponga.
En 2014, Zara adquirió 500 millones de chips RFID, uno de cada seis de los que se espera utilicen los fabricantes de ropa en todo el mundo, según la firma de investigación IDTechEx. Otras grandes cadenas como Walmart o JC Penney han intentado la aplicación de esta tecnología pero sin mucho éxito. Inditex es de momento el mayor retailer que ha logrado su aplicación masiva.
Gracias a este sistema, el trabajo de los dependientes cada vez tiene más que ver con la informática que con saber doblar bien un pantalón. Castro debe asegurarse de que en tienda haya siempre un producto por talla. Ni más, ni menos. Tener pocas unidades en exhibición garantiza una imagen más apetecible, alimentando la constante sensación de que lo que uno ve puede agotarse en cualquier momento. En sus estanterías, igual que en las joyerías de nivel, hay poco género expuesto.
Lo que permite saber en cada momento cuántas prendas hay y dónde están es ese chip de RFID que lleva cada una insertado discretamente en la alarma desde que sale del almacén central hasta el momento de la venta, en que se desactiva automáticamente. "Eso nos permite saber si la talla S de la falda que nos pide una clienta está en el almacén o incluso en los probadores. La clave está en la precisión, para reducir el tiempo de espera del cliente", asegura la encargada.
Solo ha pasado un minuto desde que Castro ha escaneado las cajas y en el almacén aparece otra empleada que acaba de recibir la orden en el iPod Touch que lleva en la muñeca. Ya sabe cuántas prendas debe sacar inmediatamente y cuántas dejar como stock hasta nueva orden. Todo está perfectamente milimetrado.
Castro esconde un vestido estampado en un lugar que no le corresponde para mostrarme la eficacia del sistema de reconocimiento de radiofrecuencia y pasea por el almacén como un zahorí con la PDA como varilla para demostrar que cuando se acerca al objetivo, el sistema pita y detecta la percha perdida.
"Parece mentira que hace apenas nueve años aún utilizáramos el fax en las tiendas y el encargado guardara en un disquete las ventas del día para enviar los datos a la central", recuerda Alejandro Ferrer, del departamento de Innovación del Centro Tecnológico, recordando el sonido del rudimentario módem de aquellos que sonaban en cada conexión como si fueran encuentros en la tercera fase. "Eso era antes", añade Ferrer.
La sofisticada red privada de wifi de Inditex comunica todas las tiendas entre sí y con Arteixo. "Todo está centralizado, desde las ventas a la música que suena, pasando por las imágenes que se despliegan en las pantallas gigantes de la tienda", explica. Para hacer posible semejante transmisión de datos, los establecimientos integran discretamente en sus circuitos de iluminación 20.000 antenas wifi para garantizar la cobertura. Una infraestructura complicada que ha sido diseñada, como todo lo demás, por y para la compañía textil, que a diferencia de su competencia, evita externalizar ningún servicio.

INDITEX SUPERVISA TODO

La rapidez de todo el modelo está basada en la integración vertical de todas las fases de producción. Es una cuestión de control: Inditex supervisa todos los procesos, desde el diseño a los programas informáticos o la construcción de las tiendas, que realiza otra empresa del grupo.
"Desarrollar soluciones propias para todo tiene mayores costes, pero ofrece mayor control", afirma Franc Carreras, profesor de Marketing Digital en Esade. "Inditex está siendo capaz de monetizar ese control y por eso le sale a cuenta desarrollar sus tecnologías. Se tarda más a corto plazo en desarrollarlo internamente en vez de subcontratarlo como hace el resto, pero a largo plazo tienes muchas más garantías y flexibilidad".
En los 88 países en los que está presente Inditex comparten el mismo sistema eléctrico centralizado. Un software de análisis de big data, desarrollado por la compañía, permite al departamento de Medio Ambiente medir los consumos energéticos de cualquier tienda del mundo desde su ordenador en Arteixo. Sus parámetros evalúan hasta el nivel de concentración de CO2. "Si hay 25.000 personas en una tienda de Shanghai, por ejemplo, tenemos que vigilarlo para garantizar que no se sobrepasan nuestros estándares", explica Antonio Álvarez, del departamento de Medio Ambiente.
Si a un encargado se le olvidara apagar las luces en Ciudad del Cabo, en Berlín la humedad del aire no fuera la adecuada o en Nueva York se dejaran el aire acondicionado encendido por la noche, una alarma avisa inmediatamente de la irregularidad. Desde Arteixo, con un simple iPad, Álvarez sabe lo que está pasando y avisa al encargado de mantenimiento del país que corresponda de la incidencia. "Tener la información al detalle no solo nos permite reaccionar con rapidez, también saber exactamente a quién tenemos que movilizar para resolverlo", añade.
Este sistema de establecimientos ecoeficientes empezó a implantarse en 2009. En cuatro años, el plan de Inditex es que todas funcionen con este sistema que, además de un total control total, permite un importante ahorro energético, que varía según la tienda entre el 27% y el 67%. "En menos de dos años se amortiza la inversión de la reforma", explica Álvarez. Solo en su departamento, una veintena de ingenieros trabaja con varias universidades para seguir encontrando la forma de optimizar todo tipo de procesos y consumos energéticos.

ZARA Y SU MAGIA LOGÍSTICA

Da igual que una prenda se haya fabricado en China y esté destinada a Pekín: toda la producción ha de pasar por uno de los 10 centros logísticos que tiene la compañía en España. Y más de la mitad de los artículos se fabrican en España o en países del entorno. Una vez más, la clave es el control. Así la empresa puede supervisar toda la mercancía y garantizarse una rápida reacción a las tendencias. La producción en países asiáticos o latinoamericanos se limita a las prendas más básicas de fondo de armario.
Aquel artículo de The Economist de 2005, titulado The Future of Fast Fashion, cuestionaba que Zara pudiera crecer por todo el mundo con este esquema de producción basado en la cercanía a Galicia, en vez de producir en Asia la mayoría para ahorrar costes. "A medida que se aleje de casa, más difícil será mantener su moda instantánea", afirmaba.
La informática combinada con la logística ha sido el aliado perfecto para lograrlo. Ya en 1993 Inditex fue pionera en aplicar el primer carrusel de paquetería a la industria textil. "Hasta entonces esa tecnología solo se usaba en empresas públicas, como Correos, porque ninguna privada se atrevía a hacer semejante inversión", explica Jorge Méndez, uno de los 80 ingenieros de Logística, al pie del complejo scalextric de carriles que distribuye miles de cajas y paquetes en varias alturas. "Observando cómo funcionaba la paquetería de Correos y las cintas de maletas del aeropuerto, creamos un carrusel que sustituyera al operario con la lista de pedidos en la mano con la que iba echando camisas en una especie de carro de la compra". Está construido hace 22 años y en el sector sigue resultando novedoso.
Inditex siempre ha ido un paso por delante en logística, pero el momento diferenciador se produjo cuando en 2000 decide desarrollar su propio software para hacer su carrusel más eficiente. Normalmente este tipo de tecnologías solo las desarrollan empresas propiamente logísticas, el resto de la industria suele subcontatarles el servicio. "Así no hemos tenido que depender de lo que hay en el mercado y llevamos varios años de ventaja con respecto al sector", comenta Méndez. El sistema les permite ejecutar procesos que hace 10 años, cuando The Economist escribió aquel escéptico artículo, resultaban impensables. "El algoritmo nos permite ahora que el carrusel reparta miles de prendas por las cajas no solo en función del tipo de prenda y de talla que necesita cada tienda, sino en el orden en que lo va a necesitar reponer la tienda", explica el ingeniero con orgullo.
Para lograr el sistema matemático que permite este nivel de optimización de los envíos, Inditex empezó a trabajar con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2008. Cuanto más afinan, más tiempo se ahorra el personal de la tienda y más se reducen los costes de stock.
En una especie de túnel con lector de RFID (construido por una filial del grupo de Elche) entran las cajas listas para su envío y por radiofrecuencia se comprueba en segundos que el pedido es correcto. Es una de las últimas revoluciones que ha llegado al centro de distribución (a la empresa no le gusta llamarlo almacén porque da sensación de inmovilismo), que ahora está investigando con la facultad de Físicas de la Universidad Politécnica de Barcelona cómo mejorar la eficiencia del proceso con la prenda colgada, ya que es una de las partes más costosas del inventario.

EL CEREBRO DE ZARA.

A unos pasos de los diseñadores de Zara, donde todos rondan la treintena y llevan estilismos tan perfectos que parecen de atrezzo, trabaja un grupo de personas muy diferente. Bajando un par de plantas del mismo edificio, allí donde habitan los ingenieros del grupo, ya no se ve tanta barbita hipster y sí alguna que otra calva. Las mesas no son blancas sino marrones y la media de edad considerablemente más alta. El equipo del Centro Tecnológico, inaugurado en 2014, es la cara más desconocida de Inditex, y uno de sus pilares fundamentales. Es la cristalización de la inversión de más de 1.000 millones de euros en tecnología que ha realizado el grupo en los últimos cinco años. Varios centenares de ingenieros, 100 kilómetros de cable y 13.000 kilómetros de fibra óptica que interconectan los servidores, velan por que el modelo Inditex siga funcionando. Todos los procesos de las más de 7.000 tiendas en 88 países se centralizan aquí.
Si hubiera un corte de suministro, este cuartel general tecnológico, donde hay gente trabajando las 24 horas del día, podría seguir funcionando una semana con total autonomía. Desde ahí también se controlan todas las ventas online. Y si alguien se está preguntando por dónde vendrá la siguiente revolución de la compañía no le quepa duda de que pasa por los algoritmos y el internet móvil. En cuatro años, la empresa prevé duplicar su volumen de ventas online. El 80% de las visitas a su web y el 50% de sus ventas ya se realizan desde el teléfono o la tablet.
Lo que empezó siendo una tienda en La Coruña ahora tiene un aire a distopía orwelliana. Pero el propio Pablo Isla, presidente del grupo, siempre insiste en que en el centro de la empresa está el cliente. Y que, por mucho que avance la tecnología, el talento humano sigue siendo el pilar de Inditex. "Las tendencias de moda son demasiado impredecibles para que un algoritmo prevea los gustos que va a tener la gente", dice Isla. ¿Qué software podría imaginar que llevo 15 años echando de menos los pantalones de campana?
De hecho, paseando por la sede de Arteixo descubrí algo más inquietante que el big data. En la planta donde los diseñadores crean la ropa que llevaremos pasado mañana todos aquellos jóvenes barbudos vestían sin pudor con pantalones pesqueros. ¡De pitillo! Por lo visto son lo más. Y si en Arteixo están de moda, en el resto del mundo también. Entre tanto, sigo buscando más vaqueros de aquellos. Volví a la tienda, pero ya no quedaban.
Este artículo se publicó originalmente en el número 2.756 de Actualidad Económica, correspondiente a junio de 2015

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