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martes, 31 de diciembre de 2013

Mecano - Un año más (Lyrics)

Londres restringe el acceso de los extranjeros a la sanidad pública

El Gobierno cobrará a los no comunitarios que estén de forma legal pero temporal en el país

Los que entren con un visado de menos de seis meses deberán pagar el coste completo de la atención médica

Lo que sí va a hacer el Gobierno es cobrar a los extranjeros no comunitarios que estén de forma legal pero temporal en el país. Los que entren con un visado de menos de seis meses ­–como los turistas– deberán pagar el coste completo de la atención médica. Los que tengan permisos de residencia más largos pero no permanente o indefinida deberán pagar una tarifa única anual todavía a precisar pero que estaría en torno a los 180 euros al año para los estudiantes y los 240 euros para el resto.
De todas estas restricciones no estarán exentos ni los niños ni las mujeres que vayan a dar a luz, para evitar así que ese privilegio acabe convirtiéndose en un foco de atracción de lo que el Gobierno ha venido en llamar “turismo de ayudas sociales”, un mito que nunca ha conseguido probar con cifras creíbles.
En realidad, todo esto forma parte de la histeria anti-inmigración en la que vive Reino Unido y que es producto de una combinación de preocupación genuina de una parte de la población empobrecida con la crisis, la fobia antieuropea de una gran parte de los medios británicos y la permanente propaganda contra Europa y contra los inmigrantes que realiza el Partido Conservador desde dentro y desde fuera del Gobierno por razones de conveniencia electoral.
En ese apartado propagandístico se enmarca la carta de 90 diputados conservadores pidiéndole al primer ministro que apruebe legislación de urgencia para prohibir por razones de emergencia nacional el derecho de búlgaros y rumanos a acceder al mercado laboral británico desde el 1 de enero. Downing Street ha rechazado esa petición.

Silva seguirá apartado del ‘caso Blesa’ tras recuperar su juzgado la causa

El juez no continuará por el momento con la investigación del expresidente de Caja Madrid

La decisión pone fin a un conflicto de competencias

La Audiencia Provincial de Madrid ha acordado devolver la investigación abierta sobre el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa por la compra del City National Bank de Florida en 2008 al Juzgado dirigido por Elpidio José Silva, argumentando que esta decisión ya fue adoptada por el juez decano y es "inmodificable" por devenir del órgano competente. Sin embargo, el propio Silva se ha visto obligado a abstenerse de seguir investigando el caso hasta que ese mismo órgano resuelva sobre el incidente de recusación presentado por los abogados del exbanquero. "Mientras no se archive esta absurda querella no puedo conocer la causa", ha manifestado el juez en una entrevista a La Sexta. La defensa de Blesa considera que Silva no tiene la imparcialidad necesaria. Así, pese a que la causa está formalmente en su juzgado, será el titular de instrucción número 36 el que provisionalmente se haga cargo.
El polémico juez Elpidio Silva, imputado por prevaricación por ordenar en dos ocasiones el ingreso en prisión de Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, se reincorporó recientemente a su plaza en el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, tras cumplir una sanción de cuatro meses y siete días de suspensión por dos faltas muy graves y una grave de retrasos, falta de motivación de sus resoluciones y desconsideración a sus funcionarios. El juez ha criticado duramente que no se le permita acceder a los correos electrónicos en los que basó su decisión de ingresar a Miguel Blesa en prisión. Esos correos destaparon las injerencias de la cúpula del PP madrileño en la caja.
En el auto que devuelve a su juzgado el caso, al que tuvo acceso Europa Press, la Sección 17 de la Audiencia Provincial pone fin así al conflicto que se había suscitado entre el Juzgado de Instrucción número 19 y el Juzgado de Instrucción número 9 sobre cúal era el órgano competente para hacerse cargo de las diligencias abiertas por la adquisición del banco estadounidense por parte de Caja Madrid.
El auto sitúa este conflicto en el "estricto ámbito de la aplicación de las normas de reparto" y precisa que no se trata propiamente de una cuestión jurisdiccional de competencia puesto que no se ha apreciado una "conexidad delictiva" entre la compra del banco de Florida y otra investigación que fue abierta por el Juzgado de Silva contra Blesa por el crédito de 26,6 millones de euros concedido al exjefe de la patronal Gerardo Díaz Ferrán.
Dicho esto, el tribunal destaca que las normas de reparto tienen como objetivo la asignación "ordenada y equitativa" de los asuntos y constituyen una "cuestión gubernativa", que está al margen de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Código Penal.
Sostiene que la Ley Orgánica del Poder Judicial otorga esta decisión de carácter gubernativo al juez decano, que ya resolvió devolviendo la instrucción al Juzgado de Instrucción número 9 del que es titular Silva, "sin que pueda corresponder en modo alguno a este tribunal por la vía del planteamiento de la cuestión de competencia, someter a revisión una decisión gubernativa para lo cual no está facultado".
El auto, del que ha sido ponente la magistrada María Jesús Coronado, remarca que esta decisión es "en todo caso inmodificable" porque emana del órgano competente y "no puede más" que constatar la competencia del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid para que prosiga así la tramitación de las diligencias abiertas por la compra del banco con sede en Miami.
En todo caso, la resolución recuerda que las partes siempre pueden hacer uso del "instituto de la recusación" si consideran que peligra su derecho a tener un juez imparcial y un proceso con todas las garantías. Blesa ya recusó al juez Silva tanto en la causa por el crédito como por la adquisición del City National Bank.
"Decisión que en modo alguno comporta consolidar el peligro de que pudiesen producirse situaciones de elección del juez para la tramitación de la causa por alguna de las partes, como parece que constituyó una inquietud en este caso en concreto, en cuanto que el derecho al Juez natural predeterminado por la Ley cuenta con una vertiente objetiva que es el derecho al Juez-órgano y también con otra subjetiva, que es el derecho al Juez-persona, vertiente ésta última que se instala más en el derecho fundamental al proceso con todas las garantías y al juez imparcial, estando ello salvaguardado siempre a través del instituto de la recusación, como correctivo legalmente establecido para evitar cualquier quiebra de la imparcialidad judicial", señala.

El recorrido del caso

El tortuoso recorrido que ha tenido durante dos meses la causa del City National Bank se desató después de que otra sección de la Audiencia de Madrid considerara el pasado junio que existen razones para investigar esta operación de compra y que Silva debió enviar a reparto la denuncia de Manos Limpias que recibió sobre estos hechos. El sindicato pide que se investigue un posible delito societario en la compra que costó 1.134 millones de dólares, equivalente a 860 millones de euros.
Conforme a esta resolución, la jueza que sustituía a Silva al frente del Juzgado de Instrucción número 9 envió el pasado septiembre las diligencias a Decanato para su reparto. La causa recayó en su colega del Juzgado número 19, cuyo secretario la volvió a enviar al Juzgado de Silva al entender que le correspondía por antecedentes.
Al volver a recibir la causa, el Juzgado de Silva planteó una cuestión de competencia ante Decanato. Y el juez decano dictó un acuerdo gubernativo confirmando el decreto que anteriormente había emitido su secretario judicial en el que se remitían de nuevo a Silva las actuaciones sobre el banco de Florida.

Carta de un economista a Rajoy

“Los parados no disminuyen; han tirado la toalla o huyen de España”

Señor presidente: he decidido hacer pública esta carta al escuchar los datos que usted ha usado en su rueda de prensa de balance de 2013. Las parados registrados en el INEM no disminuyen por haber encontrando un empleo. Han tirado la toalla y han dejado de confiar en usted y en la recuperación. Muchos han dejado de buscar empleo y otros muchos han huido de España ante la incapacidad de encontrar empleo en nuestro país y al no tener expectativas de encontrarlo en el futuro.
La Seguridad Social no va bien. A su ministro de Hacienda se le escapó que cerrará el año con un déficit de 1,8% del PIB o sea 18.000 millones. Es debido a que acabaremos el año con casi 300.000 personas que han perdido su empleo y han dejado de cotizar. Además, las empresas destruyen empleos estables de personas mayores de 45 años y los están sustituyendo por empleos a tiempo parcial y con salarios precarios de jóvenes. El resultado es menor recaudación.
El déficit público tampoco va bien. La destrucción de empleo y la bajada de salarios ha reducido la recaudación del Impuesto sobre la Renta. El IVA ha subido por el aumento de los tipos el pasado año pero no por la mejora de actividad. Los ingresos fiscales están estancados en 2013 y eso supone 4.000 millones de euros menos de lo que usted estimó en los presupuestos y a eso hay que sumar otros 4.000 millones en la Seguridad Social.
En 2013 vamos a pagar más intereses por la deuda pública. La deuda aumenta unos 10.000 millones al mes que es lo mismo que costó el Plan E que usted tanto criticó. Entre enero y octubre el déficit reconocido por la Intervención General de la Administración Central es de 37.000 millones. Un 10% superior al de 2012 y un 15% superior al que usted heredó del Gobierno anterior. La deuda pública va a acabar el año próxima a un billón de euros, 100.000 millones por encima de 2012.
La prima de riesgo no ha bajado fruto de sus reformas. La bajada ha sido generalizada en los países periféricos europeos y el país donde más ha caído es en Grecia. La banca española ha financiado la mitad del aumento de la deuda pública, mientras los inversores extranjeros sólo el 15%. Pero estos mismos inversores extranjeros han vendido bonos, acciones y préstamos a empresas y bancos españoles por más de 30.000 millones.
Las exportaciones no van bien. Tuvieron dos meses excepcionalmente buenos la pasada primavera pero desde entonces se han frenado en seco. Nuestra competitividad no ha mejorado desde 2011. La bajada de salarios y el aumento de la productividad por la masiva destrucción de empleo ha sido compensado por la intensa apreciación del euro contra el dólar y contra las divisas de países emergentes.
La reforma bancaria no ha funcionado. Le recomiendo que vaya a cualquier bar y pregunte a pequeños empresarios y familias por la situación del crédito. Qué garantías les exigen y a qué tipo les prestan. Comprobará que las condiciones son peores que antes del rescate bancario de la Troika.
Retrasar el ajuste fiscal nos ha permitido salir de la recesión, pero no compensa los efectos devastadores sobre el empleo y la deuda pública de su ajuste de 2012. EE UU ha demostrado que hay vida después de una crisis de deuda. Pero hace falta un buen diagnóstico y una política adecuada. Tras su discurso es evidente que tiene un error de diagnóstico y eso complica significativamente la salida de la crisis.
Necesitamos crecer mucho más, depreciar el tipo de cambio, provocar inflación moderada, aumentar la inversión, incrementar la recaudación fiscal y reestructurar deudas de familias y empresas para estabilizar la restricción de crédito. A la vez habrá que resolver la tragedia griega, portuguesa, chipriota, eslovena, irlandesa, etcétera. Si su política económica y la europea no cambian radicalmente, despediremos 2014 con menos población, menos crédito, más deuda y más pobreza
Quedo a su entera disposición y le deseo que la fuerza le acompañe.
José Carlos Díez es economista.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Efecto Pasillo feat. Leire - Hecho con tus sueños. (Suchard 2013)

Abrir la ‘caja de Pandora’ de Caja Madrid le puede costar a Elpidio Silva su carrera judicial Destacado

por S.C.
Miércoles, 25 de Diciembre de 2013 19:46
Abrir la ‘caja de Pandora’ de Caja Madrid le puede costar a Elpidio Silva su carrera judicial
La polémica decisión del TSJM de considerar irrelevantes los correos de Blesa complican la defensa del magistrado, acusado de prevaricación.
Las oportunidades de defensa se han complicado seriamente para el juez Elpidio Silva después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmara este lunes que le niega la posibilidad de apelar a la importancia de los emails intervenidos al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. Los correos no podrán formar parte en la defensa del magistrado en la causa que se le ha abierto por presunta prevaricación y contra la libertad individual del banquero en aquel caso.
El encarcelamiento de Blesa precipitó la causa contra el juez
Aunque tenía algún polémico episodio disciplinario previo, el horizonte de la carrera judicial de Silva, titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, se torció desde que encarceló el 5 de junio al expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa en el marco de investigación por la compra del City National Bank de Florida por parte de Caja Madrid. El magistrado había abierto una pieza separada sobre la adquisición de dicho banco dentro de la causa por el crédito de 26,6 millones de euros que la caja madrileña concedió a Gerardo Díaz Ferrán cuando el expresidente de la patronal era consejero de la entidad, un crédito de dudoso retorno desde su origen.
La Audiencia Provincial de Madrid consideró que no había indicios para reabrir la causa y ordenó la excarcelación de Blesa. Aunque el expediente era previo y por causas ajenas al caso Blesa, fue entonces cuando el CGPJ se reunió para sancionar a Silva y apartarle temporalmente de la carrera judicial, de la que pueda verse apartado definitivamente con la apertura del juicio por presunta prevaricación en el caso Blesa.
El TSJM tacha de “irrelevantes” los correos
A pesar de los contenidos que se han filtrado, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha considerado que los correos del expresidente de Caja Madrid son “irrelevantes” para la causa abierta contra Silva, aunque el juez alegaba que en uno de ellos de 2008 entre cruzado entre Blesa y el exdirector financiero de la entidad, Ildefonso Sánchez Barcoj, éste admitía un punto crucial para la causa: “Como sabes cubrimos en su momento no solo la totalidad de las dos compras, sino 100 kilos más por si se ponía algo a tiro”, aludiendo así a la adquisición del City National Bank de Florida y de la entidad mexicana Hipotecaria Su Casita (HSC).
Unos emails que apuntaban muy arriba
En su recurso, Silva relacionaba a Blesa con el pago de varias facturas a la trama Gürtel y le vinculaba con operaciones de tráfico de armas relativas al expresidente del Gobierno José María Aznar y su yerno, Alejandro Agag. Asimismo, manifestaba su sorpresa por ser él el investigado por acusaciones de “poderosos imputados” cuando él salvaguardó los derechos de Blesa mientras instruyó el caso. El TSJM avala el criterio de la Audiencia Provincial de Madrid al anular el caso por vulneración del secreto de las comunicaciones e “intentar dar cobertura a una investigación de carácter prospectivo sin motivación”, algo prohibido por la ley.
Silva defiende que los correos eran “corporativos”, no privados
Tras conocer la decisión del TSJM, el magistrado declaró que los correos tienen “carácter corporativo” y no “íntimo”. En declaraciones a Cuatro el magistrado se preguntó “qué sucede en la Justicia en España a partir de determinados niveles” porque no puede ser que “se termine imputando al juez que está investigando a un imputado”.
Un nuevo caso Garzón
Ya a principios de este mes el portavoz adjunto del grupo parlamentario Izquierda Plural, José Luis Centella, denunció el “contrasentido” de que el proceso contra Silva fuera “muy rápido” y el de Blesa “muy lento” y comparó el caso con el de Baltasar Garzón, apartado de la carrera judicial y el único condenado hasta el momento por el caso Gürtel, cuando paradójicamente fue quien abrió la investigación contra la trama de corrupción.
Firmas para apoyar al juez
El político cántabro Miguel Ángel Revilla ha abierto una iniciativa en Change.org para recoger firmas en apoyo del juez Silva.

Sanidad sube el copago farmacéutico de los jubilados seis veces más que las pensiones

Sanidad sube el copago farmacéutico de los jubilados seis veces más que las pensiones


El tope mensual del copago farmacéutico aumenta un 1,5%, que según el Ministerio es equiparable a la subida del IPC. Sin embargo, los precios sólo han subido un 0,2% en 2013


Un jubilado acude a la farmacia a comprar medicamentos.

Un jubilado acude a la farmacia a comprar medicamentos.- EFE

La pensiones subirán en 2014 un 0,25%, pero el Ministerio de Sanidad ha incrementado un 1,5% el tope máximo que los pensionistas pagan por sus medicamentos. Sólo serán unos céntimos más que los límites establecidos hasta ahora en el copago farmacéutico, pero también es un aumento que no se equipara con la inflación.
El Ministerio que dirige Ana Mato asegura que el porcentaje de subida se ha calculado de forma automática de acuerdo con la evolución del IPC en el periodo comprendido entre enero y noviembre de este año que, según Sanidad, es del 1,5%. Pero los datos no cuadran. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el IPC aumentó un 0,2% este año, no un 1,5%, como afirma Sanidad. Ni siquiera el IPC de los medicamentos aumentó un 1,5%, ya que el INE también fija este alza en un 0,2%.
Error o no, lo cierto es que el Boletín Oficial del Estado (BOE) ya ha publicado esta subida, por lo que a partir del 1 de enero, el límite máximo de copago mensual aumentará seis veces la subida de las pensiones, un aumento que hará mella en el ya reducido poder adquisitivo de los pensionistas, que en los últimos tres años ha perdido entorno a un 2%. 
El precio mensual máximo de los fármacos pertenecientes a los denominados grupos ATC de aportación reducida (destinados a enfermedades crónicas y graves, como antidepresivos, insulinas, anticoagulantes, algunos oncológicos y antirretrovirales contra el VIH, entre otros) pasa de 4,20 a 4,26 euros.
Para el resto de medicamentos que financia la Seguridad Social, el tope pasa de 8,14 a 8,26 euros mensuales para los pensionistas con rentas anuales inferiores a 18.000 euros; de 18,32 a 18,59 euros para los que las pensiones de entre 18.000 y 100.000 euros anuales; y de 61,08 a 62 para las que superen los 100.000 euros al año.
La regulación de la aportación de los usuarios y sus beneficiarios en la prestación farmacéutica ambulatoria está recogida en la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
Esta ley establece unos porcentajes de copago de los medicamentos que varían entre el 10 % y el 60 % de su coste con topes de aportación en función de la renta del usuario.
Así, los medicamentos pertenecientes a los grupos ATC de aportación reducida les corresponde una aportación del 10% de su precio, con una aportación máxima que se actualiza cada mes de enero de acuerdo con la evolución del IPC de los últimos 12 meses, según indica una disposición adicional de los Presupuestos Generales del Estado.

España. El aborto de nuevo prohibido: Retorno a la barbarie clerical Destacado

por Lutte Ouvrière
Lunes, 30 de Diciembre de 2013 01:48
España. El aborto de nuevo prohibido: Retorno a la barbarie clerical
Las mujeres no tendrán más elección para abortar que ir al extranjero o a una clínica condescendiente si tienen grandes medios económicos
Cuando hace dos años el gobierno del Partido Popular (PP) de Rajoy accedía al poder, prometió una recuperación económica y la bajada del paro. Promesas incumplidas. Al contrario, mantiene uno de sus compromisos tomados frente a su electorado más reaccionario adoptando un proyecto de ley que cuestiona la legislación referida al derecho al aborto, votada en 2010 con el gobierno socialista de Zapatero.
Este proyecto de ley que será indudablemente confirmado por el voto del Parlamento con mayoría del PP y destinado a satisfacer a la derecha más reaccionaria y a la iglesia católica impondrá a las mujeres un dramático retroceso, digno de los años del franquismo. El aborto solo será autorizado a las mujeres víctimas de violación, a condición sin embargo de que la violación sea declarada y probada. Será igualmente autorizado si está probado que el feto está muerto o no viable, pero a condición de que el embarazo presente un riesgo muy grave para la salud de la madre. Finalmente, estará autorizado si la vida de la madre está en peligro. En todos los otros casos el aborto estará prohibido incluso cuando el embrión parezca presentar riesgos de malformación  y de minusvalías  graves. Una medida tanto más indignante cuanto que el gobierno está suprimiendo las ayudas a las familias que tienen hijos dependientes.
El recurso al aborto volverá a ser ilegal y duramente reprimido, como lo era bajo el franquismo. Los médicos que transgredan la prohibición  corren el riesgo de una condena que puede ser de  hasta tres años de prisión y seis años de inhabilitación profesional.
Las mujeres no tendrán  más  elección para abortar que ir al extranjero o a una clínica condescendiente si tienen grandes medios económicos. Para las más desfavorecidas, será necesario recurrir al aborto clandestino y arriesgado sin control médico, o aceptar un nacimiento no deseado.
En esta época de crisis, donde el desempleo de los jóvenes alcanza el 50% y donde muchos de ellos vuelven a vivir con sus padres, donde la miseria aumenta en las clases populares, este retroceso suscita reacciones y manifestaciones, único medio para que el derecho al aborto ser nuevamente impuesto.
Jacques MULLER
Traducción de F.P.

El ejemplo uruguayo

El ejemplo uruguayo

La libertad tiene sus riesgos y quien cree en ella debe estar dispuesto a correrlos. Así lo ha entendido el Gobierno de José Mujica al legalizar la marihuana y el matrimonio gay. Y hay que aplaudirlo

Ha hecho bien The Economist en declarar a Uruguay el país del año y en calificar de admirables las dos reformas liberales más radicales tomadas en 2013 por el Gobierno del presidente José Mujica: el matrimonio gay y la legalización y regulación de la producción, la venta y el consumo de la marihuana.
Es extraordinario que ambas medidas, inspiradas en la cultura de la libertad, hayan sido adoptadas por el Gobierno de un movimiento que en su origen no creía en la democracia sino en la revolución marxista leninista y el modelo cubano de autoritarismo vertical y de partido único. Desde que subió al poder, el presidente José Mujica, que en su juventud fue guerrillero tupamaro, asaltó bancos y pasó muchos años en la cárcel, donde fue torturado durante la dictadura militar, ha respetado escrupulosamente las instituciones democráticas —la libertad de prensa, la independencia de poderes, la coexistencia de partidos políticos y las elecciones libres— así como la economía de mercado, la propiedad privada y alentado la inversión extranjera. Esta política del anciano y simpático estadista que habla con una sinceridad insólita en un gobernante, aunque ello le signifique meter la pata de cuando en cuando, vive muy modestamente en su pequeña chacra de las afueras de Montevideo y viaja siempre en segunda clase en sus viajes oficiales, ha dado a Uruguay una imagen de país estable, moderno, libre y seguro, lo que le ha permitido crecer económicamente y avanzar en la justicia social al mismo tiempo que extendía los beneficios de la libertad en todos los campos, venciendo las presiones de una minoría recalcitrante de la alianza.
Hay que recordar que Uruguay, a diferencia de la mayor parte de los países latinoamericanos, tiene una antigua y sólida tradición democrática, al extremo de que, cuando yo era niño, se llamaba al país oriental “la Suiza de América” por la fuerza de su sociedad civil, el arraigo de la legalidad y unas Fuerzas Armadas respetuosas de los gobiernos constitucionales. Además, sobre todo después de las reformas del batllismo, que reforzaron el laicismo y desarrollaron una poderosa clase media, la sociedad uruguaya tenía una educación de primer nivel, una muy rica vida cultural y un civismo equilibrado y armonioso que era la envidia de todo el continente.
Yo recuerdo la impresión que significó para mí conocer Uruguay hacia mediados de los años sesenta. No parecía uno de los nuestros ese país donde las diferencias económicas y sociales eran mucho menos descarnadas y extremas que en el resto de América Latina y en el que la calidad de la prensa escrita y radial, sus teatros, sus librerías, el alto nivel del debate político, su vida universitaria, sus artistas y escritores —sobre todo, el puñado de críticos y la influencia que ejercían en los gustos del gran público— y la irrestricta libertad que se respiraba por doquier lo acercaban mucho más a los más avanzados países europeos que a sus vecinos. Allí descubrí el semanario Marcha, una de las mejores revistas que he conocido, y que se convirtió para mí desde entonces en una lectura obligatoria para estar al tanto de lo que ocurría en toda América Latina.

Esta política del anciano estadista ha dado a Uruguay una imagen de país estable, moderno, libre y seguro
Sin embargo, ya en aquel tiempo había comenzado a deteriorarse esa sociedad que daba al forastero la impresión de estar alejándose cada vez más del tercer mundo y acercándose cada vez más al primero. Porque, pese a todo lo bueno que allí ocurría, muchos jóvenes, y algunos no tan jóvenes, sucumbían a la fascinación de la utopía revolucionaria e iniciaban, según el modelo cubano, las acciones violentas que destruirían aquella “democracia burguesa” para reemplazarla no por el paraíso socialista sino por una dictadura militar de derecha que llenó las cárceles de presos políticos, practicó la tortura y obligó a exiliarse a muchos miles de uruguayos. El drenaje de talento y de sus mejores profesionales, artistas e intelectuales que padeció el Uruguay en aquellos años fue proporcionalmente uno de los más críticos que haya vivido en la historia un país latinoamericano. Sin embargo, la tradición democrática y la cultura de la legalidad y la libertad no se eclipsaron del todo en aquellos años de terror y, al caer la dictadura y restablecerse la vida democrática, florecerían de nuevo con más vigor y, se diría, con una experiencia acumulada que sin duda ha educado tanto a la derecha como a la izquierda, vacunándolas contra las ilusiones violentistas del pasado.
De otro modo no hubiera sido posible que la izquierda radical, que con el Frente Amplio y los tupamaros llegara al poder, diera muestras, desde el primer momento, de un pragmatismo y espíritu realista que ha permitido la convivencia en la diversidad y profundizado la democracia uruguaya en lugar de pervertirla. Ese perfil democrático y liberal explica la valentía con que el Gobierno del presidente José Mujica ha autorizado el matrimonio entre parejas del mismo sexo y convertido a Uruguay en el primer país del mundo en cambiar radicalmente su política frente al problema de la droga, crucial en todas partes, pero de una agudeza especial en América Latina. Ambas son reformas muy profundas y de largo alcance que, en palabras de The Economist, “pueden beneficiar al mundo entero”.
El matrimonio entre personas del mismo sexo, ya autorizado en varios países del mundo, tiende a combatir un prejuicio estúpido y a reparar una injusticia por la que millones de personas han padecido (y siguen padeciendo en la actualidad) arbitrariedades y discriminación sistemática, desde la hoguera inquisitorial hasta la cárcel, el acoso, marginación social y atropellos de todo orden. Inspirada en la absurda creencia de que hay solo una identidad sexual “normal” —la heterosexual— y que quien se aparta de ella es un enfermo o un delincuente, homosexuales y lesbianas se enfrentan todavía a prohibiciones, abusos e intolerancias que les impiden tener una vida libre y abierta, aunque, felizmente, en este campo, por lo menos en Occidente, se han ido desmoronando los prejuicios y tabúes homofóbicos y reemplazándolos la convicción racional de que la opción sexual debe ser tan libre y diversa como la religiosa o la política, y que las parejas homosexuales son tan “normales” como las heterosexuales. (En un acto de pura barbarie, el Parlamento de Uganda acaba de aprobar una ley estableciendo la cadena perpetua para todos los homosexuales).

La represión no ha funcionado, y el narcotráfico es hoy el factor principal de la corrupción en América Latina
Respecto a las drogas prevalece todavía en el mundo la idea de que la represión es la mejor manera de enfrentar el problema, pese a que la experiencia ha demostrado hasta el cansancio que no obstante la enormidad de recursos y esfuerzos que se han invertido en reprimirlas, su fabricación y consumo siguen aumentando por doquier, engordando a las mafias y la criminalidad asociada al narcotráfico. Este es en nuestros días el principal factor de la corrupción que amenaza a las nuevas y a las antiguas democracias y va cubriendo las ciudades de América Latina de pistoleros y cadáveres.
¿Será exitoso el audaz experimento uruguayo de legalizar la producción y el consumo de la marihuana? Lo sería mucho más, sin ninguna duda, si la medida no quedara confinada en un solo país (y no fuera tan estatista) sino comprendiera un acuerdo internacional del que participaran tanto los países productores como consumidores. Pero, aun así, la medida va a golpear a los traficantes y por lo tanto a la delincuencia derivada del consumo ilegal y demostrará a la larga que la legalización no aumenta notoriamente el consumo sino en un primer momento, aunque luego, desaparecido el tabú que suele prestigiar a la droga ante los jóvenes, tienda a reducirlo. Lo importante es que la legalización vaya acompañada de campañas educativas —como las que combaten el tabaco o explican los efectos dañinos del alcohol— y de rehabilitación, de modo que quienes fuman marihuana lo hagan con perfecta conciencia de lo que hacen, al igual que ocurre hoy día con quienes fuman tabaco o beben alcohol.
La libertad tiene sus riesgos y quienes creen en ella deben estar dispuestos a correrlos en todos los dominios, no sólo en el cultural, el religioso y el político. Así lo ha entendido el Gobierno uruguayo y hay que aplaudirlo por ello. Ojalá otros aprendan la lección y sigan su ejemplo.
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© Mario Vargas Llosa, 2013.

domingo, 29 de diciembre de 2013

TIBETNETWORK: Activistas a favor del Tíbet condenan las amenazas del gobierno español de cerrar los casos del Tíbet

Declaración de los miembros en conjunto, 19 de diciembre 2013
También accesible en inglés en: http://tibetnetwork.org/spanish-government-tibet-lawsuits/ )

Las decisiones del poder judicial independiente español de imputar y librar órdenes de arresto contra exdirigentes chinos enfurecen a China
A la International Tibet Network [1] le preocupa seriamente la noticia de que el gobierno español de Mariano Rajoy tenga previsto restringir la independencia del poder judicial español en un claro intento político de archivar un caso pionero del Tíbet. Citando fuentes del Ministerio de Justicia,  El País informó el 15 de diciembre que ya para enero podrían presentarse cambios en la Ley Orgánica de Poder Judicial [2]. En las últimas semanas han tenido lugar varios avances significativos en el caso del Tíbet que han enfurecido a China: el 9 de octubre 2013 la Audiencia Nacional imputó al expresidente chino y exsecretario del Partido Comunista Chino, Hu Jintao, por genocidio y otros graves crímenes en el Tíbet, y el 18 de noviembre 2013 los jueces libraron órdenes de arresto contra cinco dirigentes chinos, entre los que se encuentran otro expresidente y secretario del Partido, Jiang Zemin [3].
“Condenamos al gobierno español por cualquier intento de anteponerse al deber universal español de impedir y castigar los abusos más atroces de derechos humanos en el Tíbet, al ser ofensas contra toda la humanidad”, dijo Alan Cantos del Comité de Apoyo al Tíbet con sede en Madrid y que presentó la querella [4]. “Es inaceptable que China intente ejercer una presión política de mano dura contra una investigación criminal imparcial que compete a la soberanía judicial española, y pedimos al gobierno español que se mantenga firme.”
La imputación de Hu Jintao se refiere tanto al periodo cuando era Secretario del Partido para la Región Autónoma del Tíbet (1988 – 1992), cuando presidía sobre la ley marcial en 1989, como a su responsabilidad por la política tibetana como secretario del Partido y presidente de China (2002/3 – 2012/13), “ya que era la persona de máximo rango tanto en el Partido como en el gobierno”. Hu Jintao perdió la inmunidad cuando abandonó la presidencia china en marzo 2013. Los dos últimos años de su presidencia estuvieron marcados por una ola de auto-inmolaciones en el Tíbet que han continuado durante el primer año del nuevo liderazgo chino, a pesar de una represión cada vez más dura. Al menos 125 tibetanos ya se han auto-inmolado en el territorio ocupado del Tíbet incluido Tsultrim Gyatso, un monje de Tsoe en el Tíbet oriental, que murió a primeras horas de hoy.
China ha reaccionado con furia ante el caso del Tíbet. Zhu Weiqun, un oficial del Partido Comunista, dijo el 17 de octubre en Bruselas: “Esto es ridículo. Cualquiera que piense así se humilla, y si los juzgados de cualquier país aceptan la acusación, ellos también se humillan. Tramitar una querella contra China sólo demuestra la debilitación de algunos países hoy en día. No me sorprendería que esta maliciosa querella lo hubiese tramado la pandilla del Dalai. Si un país aceptara la querella, sólo se vería terriblemente abochornado. Quisiera utilizar un refrán chino: ‘Venid, si sois lo suficientemente valientes.” [5]
Wangchuk Shakabpa, miembro del Comité Directivo de la International Tibet Network y miembro del Consejo del Tibet Justice Center, dijo,“Instamos al pueblo español y al gobierno a que se mantengan fuertes y defiendan el principio democrático de la independencia judicial contra la ingerencia política, y que apoyen los barremos de derechos humanos reconocidos en todo el mundo y que estas querellas del Tíbet investigan. Estos casos deben basarse en la fuerza de las pruebas y el compromiso de hacer justicia, y no en el poder político del autor del crimen. El que el gobierno español esté considerando claudicar ante la presión política de Pekín es una afrenta a la soberanía judicial española, las víctimas y los principios universales de derechos humanos.”
Los expertos ya han comenzado a expresar su indignación contra España. El abogado procesal y profesor de derecho penal internacional, Manuel Ollé dijo: “El gobierno quiere convertirse en querellante, fiscal y juez, y así es como se acaba con la democracia”. Ollé se refería a la noticia de que las reformas legales propuestas permitirían al gobierno español invocar razones de “interés general” para impedir que los jueces investigaran crímenes de genocidio cometidos en el extranjero. Cuando entrevistaba a Ollé para su programa de radio La Ventana (Cadena Ser), el presentador Carlos Francino dijo: “(esto) se suma a la hipocresía general de todos los discursos sobre derechos humanos que soltaron hace tan solo unos días durante los funerales de Nelson Mandela.” [6]
Notas
1. La International Tibet Network es una coalición global de 190 grupos de campaña a favor del Tíbet www.tibetnetwork.org
2. http://politica.elpais.com/politica/2013/12/15/actualidad/1387130940_131381.html. Para la traducción de este artículo al inglés, realizada por el Comité de Apoyo al Tíbet (CAT), véase:
4. La Audiencia Nacional española está tramitando dos querellas criminales presentadas por el CAT en 2005 y 2008. La segunda de ellas se encuentra en este momento suspendida y bajo apelación en el Tribunal Constitucional debido a una controvertida reforma de la ley del 2009 para limitar de forma retroactiva la aplicación de la jurisdicción universal, al invocar la necesidad de que exista una ‘conexión nacional’ y víctimas españolas.

Ismael Serrano papa cuentame otra vez

La caída de un banco que no sirvió de escarmiento

Las lecciones sin aprender de la intervención de Banesto, de la que se cumplen 20 años

Mario Conde el día en el que le notificaron su entrada en prisión. / RICARDO GUTIÉRREZ
No es la primera vez que los contribuyentes pagan por una crisis bancaria. Hace 20 años, el 28 de diciembre de 1993, cuando el Banco de España (BE) echó a Mario Conde de la presidencia de Banesto y reflotó el banco, el Estado puso 600 millones de euros (100.000 millones de pesetas) que nunca se recuperaron. Los bancos privados aportaron otra cantidad similar. Emilio Botín, presidente del Santander, se quedó con la entidad por 1.900 millones, pero no fue suficiente para tapar un agujero de 3.644 millones de euros (605.000 millones de pesetas) que costó esta crisis. Los accionistas de Banesto pagaron el resto.
La experiencia internacional demuestra que todas las crisis bancarias las pagan los ciudadanos, pero esta se solucionó de una manera más rápida (en cuatro meses), más contundente y más barata que la actual. Banesto costó el 0,3% del PIB frente al 4% que se calcula que supondrá la actual y un 5%, la de los ochenta. El manual del supervisor dice que lo más barato es atajar el problema cuanto antes, asumir pérdidas y recolocar el banco en el sistema. De lo contrario, cuesta más el saneamiento y la entidad no presta, lo que provoca cierre de empresas y paro, que a su vez, hunden las cuentas del Estado.
Con la crisis de las cajas se siguió el patrón opuesto: no se reconoció el problema, las medidas fueron lentas y el coste para los contribuyentes fue gigantesco.
Luis Ángel Rojo, gobernador del Banco de España
El estallido de la crisis de Banesto se produjo a media mañana del 28 de diciembre de 1993. Era el día de los Santos Inocentes. Pero iba en serio. El Banco de España (BE) acababa de ordenar la sustitución de los gestores de Banesto después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) hubiera suspendido la cotización. El emblemático Banco Español de Crédito (Banesto), uno de los históricos y más grandes del sector, había entrado en caída libre y la intervención estaba cantada desde hacía semanas, salvo milagro de última hora. No lo hubo. La misma deriva que el banco había seguido su presidente, Mario Conde, un abogado del Estado que se había convertido en fiel exponente de la denominada cultura del pelotazo que dominó aquellos años de esplendor y, aunque él siga insistiendo en que no era su intención, era visto como la gran esperanza blanca de la derecha tras la incapacidad demostrada por José María Aznar para desbancar a Felipe González. Era un líder mediático, que controlaba Antena 3 TV, tomó un paquete en El Mundo, entre otros medios, y un icono de la economía por manejar una ingeniería financiera que luego se demostró más oscura que brillante y le llevó a la cárcel.
Llegó al banco de la mano de Juan Abelló, empresario de estirpe con intereses en la industria farmacéutica. Los dos dieron un pelotazo con la venta de Antibióticos al grupo italiano Montedison por 58.000 millones de pesetas en 1987. Con ese dinero saltaron al banco más asequible, Banesto, regido entonces por Pablo Garnica, como presidente, y el exministro franquista José María López de Letona. Abelló y Conde se consolidaron en Banesto con la opa fallida lanzada por el Banco de Bilbao. Hizo un consejo a su medida y se apoyó en su guardia pretoriana: Enrique Lasarte, Arturo Romaní, Fernando Garro, Ramiro Núñez, y fichó a profesionales próximos al poder socialista, Juan Belloso, Paulina Beato y Antonio Torrero.

‘Bankster’

ERNESTO EKAIZER
Parece que fue Ferdinand Pecora quien acuñó el americanismo bankster, un vocablo que recoge la palabra banker (banquero) y gangster(gánster). Pecora, nacido en Sicilia, terminó la carrera de abogado y trabajó como adjunto en la Fiscalía de Nueva York. En 1933, el Senado buscaba un profesional insobornable y le nombró abogado principal del comité de Banca para interrogar a los principales banqueros. Se investigaba las causas del crash de 1929 en Wall Street, antesala de la Gran Depresión. A raíz de la gran crisis financiera o Gran Recesión de 2008, el término banksters volvió a las páginas de diarios y revistas.
¿Adónde nos lleva esta pequeña historia? A los veinte años de la destitución de Mario Conde, conviene recordar por qué fue intervenido el Banco Español de Crédito (Banesto). Y la razón que desencadena la intervención no fue la hipotética sospecha de que los administradores estaban perpetrando el robo del banco. Existían indicios de operaciones irregulares, sí, y así lo hizo constar la supervisión y el expediente disciplinario abierto por el entonces banco emisor. Pero estos indicios solo pudieron aflorar con mayor evidencia una vez que Conde y su equipo fueron expulsados de la entidad.
Lo que sí determinó la intervención fue el hecho de que tras una carrera alocada de competencia con el Banco Santander por ganar cuota del mercado, Banesto quedó exhausto. Un banco cae siempre por problemas de liquidez. Y el mercado interbancario que le daba liquidez a Banesto, para evocar un hecho que, como sabemos, es el inicio de la crisis actual, se endureció y le castigó duramente. Sin liquidez y con sus tripas llenas de créditos malos, incobrables, por la mala gestión, Banesto se convirtió en un peligro para el sistema financiero español.
Como era too big to fail, otra similitud con los problemas actuales, es decir, demasiado grande para quebrar a su aire, estilo Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, el Banco de España intervino con la intención de sanearlo y venderlo más tarde. Pero en el proceso de saneamiento, emergieron con mayor detalle datos sobre unas operaciones con indicios de delito. Y fueron puestos en conocimiento de la justicia. La fiscalía de la Audiencia Nacional presentó una querella por apropiaciones indebidas, estafas y artificios contables. En total, unos 7.200 millones de pesetas o 43,2 millones de euros.
Salvo en un caso, la llamada operación de los warrants de la sociedad Carburos Metálicos, donde se evaporaron 1.344 millones de pesetas (8,4 millones de euros), Mario Conde y Arturo Romaní no se revelaron como avezados banqueros de rapiña. Fue, más bien, un abuso de poder, un robo de la caja. Eso se deduce de operaciones como el pago de 600 millones de pesetas (más de 3,7 millones de euros) a Argentia Trust, domiciliada en las islas Saint Vincent, en el Caribe, por motivos inconfesables (aunque no se los quedara Conde en su bolsillo, como puso de relieve la sentencia del Tribunal Supremo), o la extracción de 300 millones de pesetas (1,87 millones de euros) en dos tacadas que, según instrucciones de Conde, fueron entregados en bolsas de deporte a Adolfo Suárez, hecho que el expresidente negó en el juicio oral. Una parte del dinero robado se pudo recuperar y compensar.
Pero donde Conde exhibió de manera más espectacular su práctica de bankster fue en su operación de chantaje en toda regla sobre el Gobierno de Felipe González en 1995. El exbanquero consiguió tener bajo control las 1.200 microfichas del entonces CESID (Centro Superior de la Información de la Defensa) sobre temas de la guerra sucia contra ETA, robadas por el coronel Juan Alberto Perote. González recibió al abogado de Conde y de Perote, Jesús Santaella, en La Moncloa. Pero la operación fracasó. Ni el juez Manuel García-Castellón fue apartado de la investigación ni Conde obtuvo los 14.000 millones de pesetas que pedía por silenciar el asunto. Una historia de banksters.
La mañana del 28 de diciembre, la acción de Banesto estaba cayendo más de un 10% ante el fuerte rumor de intervención. El presidente de la CNMV, Luis Carlos Croissier, llamó al gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, con el que no pudo hablar porque estaba en Consejo Ejecutivo. Le devolvió la llamada el subgobernador, Miguel Martín, quien le informó de la existencia de una inspección que había detectado una fuerte necesidad de recapitalización de la entidad por la enorme morosidad encubierta en el balance. Croissier subrayó entonces que, como el mercado ya estaba contaminado, el manual le obligaba llamar a Banesto. Mario Conde le negó lo que el BE le había confirmado, que hubiera inspección y que se hubieran detectado problemas de capital.
El siguiente paso de la autoridad bursátil fue personarse en Cibeles, sede del supervisor. Allí se reunió con Rojo y Martín, que no estaban muy convencidos de intervenir para respetar el plazo que ese mismo día, a primera hora, habían dado a Conde y que se cumplía el 31 de diciembre, tres días después. Quizá les convencieron las palabras de Croissier de que tenía que pedir explicaciones por escrito a Banesto y que el BE tenía que refrendarlas, lo que sin duda implicaba y arrastraba a la institución. Desde el teléfono del despacho de Rojo, Croissier llamó a la CNMV para dar orden de la suspensión. Posteriormente, tras otra reunión urgente del Consejo Ejecutivo, el Banco de España ordenaba la sustitución de los administradores, lo que suponía de hecho la intervención de Banesto.
Tanto Croissier como, en su momento, Rojo, informaron al ministro de Economía, Pedro Solbes. El gobernador también llamó al presidente del Gobierno, Felipe González. Solbes y González estaban informados de la situación paso a paso. “En septiembre de 1993, Luis Ángel Rojo, cada vez más inquieto por las noticias que le llegaban de la inspección, me comentó que teníamos que hablar de Banesto”, cuenta Solbes en sus memorias. “Durante octubre y noviembre, en las reuniones periódicas que mantenía con el gobernador me mantenía informado. Obviamente yo informaba al presidente del Gobierno”, que, según Solbes, “mostró su inquietud por las consecuencias y las implicaciones políticas de la intervención, dadas las peculiaridades del presidente de Banesto; pero vistas las razones técnicas apoyó, como yo, la propuesta del banco”.
Aunque no lo cuenta en sus Recuerdos, el ministro se convenció de la insolvencia de Banesto en la reunión celebrada, ya entrado diciembre, en su despacho de la calle de Alcalá. A ella asistieron, además de Rojo y Martín, el director general de Inspección del BE, José Pérez, y el secretario de Estado de Economía, Alfredo Pastor. La mañana del 28 le pilló a Solbes en el Congreso, donde había acudido para votar los Presupuestos del año siguiente y donde su antecesor, Carlos Solchaga, le preguntó sobre los rumores existentes a su llegada al hemiciclo. “Estamos siguiendo el tema”, le tranquilizó.
La intervención de Banesto abría paso a un annus horribilis, con una huelga general convocada para enero de 1994, la huida del ex director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, tras las acusaciones de uso fraudulento de los fondos reservados; la detención del exgobernador Mariano Rubio por fraude fiscal y la dimisión de dos ministros (Vicente Albero, también por fraude fiscal en el despacho de Manuel de la Concha, como Rubio, y Antoni Asunción, de Interior, por la fuga de Roldán). Además de la tensión política, España vivía una depresión económica que elevó el paro hasta el 24,1% de la población activa, con más de 3,5 millones de desempleados. La tasa de morosidad de la banca estaba en el 9%. En la crisis actual, la tasa ha llegado al 13%. La crisis y la mala gestión habían empujado a Banesto a una situación insostenible.
A solo tres días de terminar el ejercicio, presentaba un cuadro clínico terminal. Las cifras solo las conocía el Banco de España, y no con exactitud, por las dificultades que encontraron los inspectores. A 15 de diciembre, los servicios de Inspección habían cuantificado en 503.415 millones de pesetas (unos 3.200 millones de euros) el agujero patrimonial documentado en más de 4.000 folios. Posteriormente, y una vez intervenido el banco, el agujero se elevó a 605.000 millones (casi 3.800 millones de euros), aunque la nueva administración de la entidad, encomendada a Alfredo Sáenz, entonces vicepresidente del BBV, por la autoridad monetaria, la cifró en 680.000 millones de pesetas (4.096 millones de euros). Las cifras son claramente menores que los 22.424 millones de euros del agujero de Bankia, pero es imposible abordar este capítulo clave en la economía española sin encontrar similitudes y diferencias con la crisis actual. Aunque no hubo pánico bancario, algunos clientes hicieron colas en las oficinas de Banesto.
Conde en su coche, cuando le acaban de comunicar la intervención. / SANTI BURGOS
La rápida intervención televisiva del gobernador Rojo, con gran credibilidad social, y la ausencia de problemas en otras crisis bancarias de la época (en entidades de mucho menor tamaño) contuvieron a los depositantes. Banesto no fue el primer caso ni el único en la crisis de los noventa: entre 1986 y 1999 se cerraron 25 bancos, 27 cajas, 51 cooperativas y 222 entidades financieras. No obstante, el miedo pasó factura a Banesto porque entre la retirada de depósitos de los clientes y la de los bancos competidores que no le prestaban en el mercado interbancario, la entidad necesitó que el Banco de España le inyectara 900.000 millones de pesetas (5.420 millones de euros), según fuentes del equipo gestor que sustituyó a Conde. Pasados los meses convulsos, los depósitos de Banesto había caído un 30%, un disparo en su línea de flotación.
Mario Conde asegura que la decisión del Banco de España fue una gran sorpresa, pero lo cierto es que la tensión que vivía con el supervisor se arrastraba desde principios de 1992. De hecho, en mayo de ese año ya sufrió un problema de liquidez porque se rumoreó que tenía problemas de insolvencia. Aquel mes hubo una inspección “en la que se vio que la cuenta de resultados no generaba suficiente margen para las necesidades de provisión que tenía el banco”. Entonces, como al final del 1993, Banesto reflejaba sus principales problemas: mala gestión, conflicto de intereses, ocultación y falta de cumplimiento de la regulación contable, concentración de poder en el principal ejecutivo, que no tenía experiencia bancaria, y al mismo tiempo no contaba con gestores profesionales. “Con estos mimbres se lanzó a una alocada expansión del crédito con nulo control de la morosidad y de los riesgos en su Corporación Industrial”, cuentan los que analizaron sus balances.
Mario Conde junto al consejo de administración de Banesto se dirige a los accionistas en el 88. /RICARDO GUTIÉRREZ
La siguiente inspección de calado fue en enero de 1993. Volvió a tener problemas de liquidez y el supervisor le ayudó. ¿Se podía haber intervenido entonces y evitar tanto desastre? Los antiguos responsables de la inspección lo niegan “porque no se había puesto de manifiesto la insolvencia de la entidad. Había que esperar hasta que incumpliera los ratios de solvencia, como dice la ley. Se redoblaron los equipos de inspección para seguir de cerca todo lo que pasaba. Incluso se le prohibió dar más crédito a la corporación sin permiso previo del Banco de España, entre otras medidas”. Entonces llegó una de las jugadas de Conde: en mayo de 1993 lanzó una ampliación de 130.000 millones de pesetas, la mayor que había hecho nunca una empresa española, y la colocó en el mercado, ya con la ayuda de JP Morgan, clave en esta historia. El exbanquero, que pasó en prisión 10 de los 20 años a los que fue condenado, se dedica ahora a escribir y a la asesoría jurídica. Afirma que no tiene ninguna actividad empresarial y pasa la mayor parte del tiempo en Chaguazoso (Orense), aunque mantiene su chalet en la madrileña calle Triana. Él cuestiona ahora: “Tuve todos los permisos oficiales del Banco de España, la CNMV, los auditores de PriceWaterhouse, que ratificaban la salud de Banesto. ¿Estaba la entidad bien en mayo y quebrada en diciembre?”.
Eran unos pésimos gestores que falsearon documentos”, dijo el jefe de Supervisión del Banco de España
Desde la inspección se responde a Conde que se aprobaron las cuentas de mayo con los datos que se tenían entonces. La ampliación fue una medida drástica para intentar reflotar un barco que se hundía, pero, con el paso del tiempo se demostró que no fue suficiente para tapar todos los agujeros. Como denunciaron los inspectores entonces y ahora, cada mes que pasaba se conocían más morosos en sus cuentas y aumentaban las necesidades de provisiones. Por ejemplo, fue imposible conocer la morosidad de los créditos inferiores a 150 millones de pesetas hasta junio de 1993. “El banco nos decía que no tenían sistemas informáticos, pero era la entidad con más moderna tecnología. Al final, logramos hacer un muestreo de los pequeños créditos, que eran muchísimos, y saltaron todas las alarmas: se disparó la morosidad”, cuentan veteranos de la inspección. El entonces presidente niega que se ocultaran créditos.
“El Banco de España tenía acceso a lo mismo que yo. Estábamos en una inspección permanente”. El hecho cierto es que la ampliación fue una trampa para los pequeños accionistas y empleados que compraron aquellos títulos a 1.200 pesetas y meses después valían la mitad. Algunos exdirectivos del BE creen que fue un error autorizar la ampliación por los daños a terceros. Preguntado Conde si se siente responsable de haber causado aquellas pérdidas a los pequeños accionistas, responde que él fue el más perjudicado. “Perdí el equivalente a 220 millones de euros. Es cierto que se provocó un daño a accionistas que vendieron, aunque fue menor para los que aguantaron porque se recuperó…”. Pasados los años, Bankia vivió una situación similar con la salida a Bolsa en julio de 2012 y su posterior hundimiento 10 meses después con la crisis de la entidad, como se recuerda desde el Banco de España.
La moraleja, explican, es que de nada sirven medidas drásticas que implican a los pequeños accionistas cuando una entidad arrastra graves problemas de insolvencia. Lo cierto es que pese a la ampliación, en diciembre la entidad vivía una situación de insolvencia que ponía en peligro los ahorros de cuatro millones de depositantes, habría llevado al banco a la quiebra de haberse conocido en los mercados y, al mismo tiempo, arrastrado a todo el sistema financiero, según el supervisor. El banco central había requerido el día 21 a los gestores de Banesto un plan de saneamiento, que obligó a ampliar el 22. Enrique Lasarte, consejero delegado, lo presentó ante José Pérez, director general de Supervisión, con un reconocimiento de necesidades de provisiones por 265.000 millones de pesetas (1.600 millones de euros), una cantidad a la que Banesto no podía hacer frente. El plan de Lasarte era el parte de defunción de Banesto, salvo que, como propuso, se le concedieran una serie de ayudas fiscales que el supervisor consideró imposibles porque no se confiaba en la gestión de Conde y su equipo y menos que la cuenta de resultados generara suficientes beneficios. Conde admite que se pidió un plan con ayudas, pero matiza: “No eran imposibles, y nos las hubieran dado si no hubiéramos sido Banesto. También se ayudó al Banco Central y posteriormente al BCH, que estaban en una situación parecida”, afirma.
Pedro Solbes, ministro de Economía en aquella fecha.
El hecho es que Lasarte pidió tapar los agujeros con 85.000 millones en un crédito fiscal y dejar los 238.000 millones restantes para dotaciones de ejercicios posteriores. “Solicitaban un cúmulo de exenciones que suponían una falta de transparencia absoluta”, según explicaría José Pérez en la comisión de investigación del Congreso. Para el Banco de España, aceptar ese plan solo habría conducido a prolongar la agonía con peligro de contagio para todo el sistema. “Eran no solo unos pésimos gestores capaces de consumir todo el capital y reservas de sus accionistas y de poner en peligro los ahorros, sino que también habían ido acumulando un historial de elusión a la normativa vigente, de ocultación y de falseamiento de los documentos contables que impidió adoptar medidas correctoras”, según la dura aseveración de Pérez en el Congreso. Llegados a este punto, la única salvación era “ayuda externa para salvarse, dada la magnitud del déficit patrimonial", como subrayaron Rojo y Martín en el Congreso. Martín, al que Conde le había ofrecido ser consejero delegado y se había convertido después en su bestia negra —“creía que yo tenía animadversión hacia él, que le perseguía”, dijo el hoy presidente de la Asociación Española de Banca en el Congreso— citó a este el 27 de diciembre para subrayarle que el banco necesitaba ayuda externa de forma irremisible y que “solo no podía sobrevivir”.
El equipo de Conde la buscó en el banco de inversión estadounidense JP Morgan para respaldar un nuevo tramo de la ampliación de capital que nunca se llevó a cabo. La carta del compromiso de JP Morgan habla del aseguramiento de una emisión de convertibles de 400 millones de dólares para el primer cuatrimestre de 1994. El supervisor quería que el banco invirtiera directamente en Banesto y se comprometiera antes del 31 de diciembre. En la mañana del 27 de diciembre JP Morgan envió la carta a Conde desde Nueva York y en la madrugada del 28 de madrugada se hizo llegar al Banco de España. A Rojo no le pareció un compromiso suficiente ni firme, aunque algunos protagonistas admiten que si JP Morgan hubiera puesto dinero fresco encima de la mesa se “hubiera frenado la intervención”.
La rapidez con la que se resolvió la caída de Banesto contrasta con la lentitud y carestía de la crisis actual
La versión de Mario Conde es diferente. Asegura que aquella mañana fría y gris del 28 de diciembre, cuando acudió a primera hora al despacho de Rojo por requerimiento de este, se le propuso que vendiera su paquete en Banesto, el 7% del capital y dimitiera con todo su equipo para así propiciar una fusión con el BBV. Esta versión siempre ha sido desmentida desde instancias oficiales, si bien algunas fuentes admiten que se le ofreció una salida voluntaria para hacer más fácil todo el proceso. El hecho es que Conde salió de allí con un plazo de tres días más para lograr más capital de JP Morgan. Horas después llegó la caída de Banesto en Bolsa, la suspensión de la cotización y su salida. Entre los protagonistas se admite que Banesto no era el único banco con problemas en aquella crisis económica, si bien matizan que a algún otro, como el BCH, se flexibilizaron los calendarios de provisiones porque colaboraba con la inspección y cumplían las normas, algo que no hacía Conde.
¿Por qué cayó él y no otro? Ante la inspección del Banco de España, Conde era el banquero más indisciplinado y, por lo tanto, más peligroso para la estabilidad del sistema. En numerosas ocasiones se había enfrentado y ocultado datos clave a los inspectores y, algo importante, se habían descubierto las “operaciones especiales”, aquellas por las que fue acusado de apropiación indebida, estafa y falsedad y condenado a 20 años de prisión. Conde achaca su intervención a la persecución política urdida por Aznar y el ministro socialista Narcís Serra, que Felipe González no evitó. Pero, el BE siempre ha rechazado la teoría de la conspiración política, basándose en las cifras y en el tiempo que le dieron para arreglarlo.
Luis Carlos Croissier, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores en 1993. / GORKA LEJARCEGI
Días antes de la caída, Rojo se había reunido con los tres grandes banqueros, Luis Valls (Popular), Emilio Ybarra (BBV) y Emilio Botín (Santander) por separado. El domingo 26 reunió en su domicilio a los dos Emilios (Ybarra y Botín) y a los vicepresidentes del BBV, Alfredo Sáenz y Javier Gúrpide, además de Martín. El gestor escogido fue Sáenz, que no dudó en irse a Banesto porque tras la fusión del Bilbao y el Vizcaya había quedado marginado. Junto a él se incorporaron 17 ejecutivos (16 del banco vasco, la mayoría exvizcayas, y uno del Santander, David Arce, responsable de un puesto clave como auditoría). Precisamente, tras la intervención, la CNMV investigó a Emilio Ybarra por haber operado su gestor con la acción de Banesto en los días previos, pero no encontró ninguna evidencia de información privilegiada. Una de las primeras actuaciones de Sáenz, a petición de Rojo, fue hablar con Conde y Lasarte. Había una preocupación lógica de que se llevaran papeles y archivos. Sáenz, que fue solo a la reunión, había sido informado de que en la noche del 28 al 29 había habido mucho movimiento de cajas en la sede central. De todos modos, el propio Sáenz reconoce que es difícil que hubiera fuga porque la inspección del BE llevaba tiempo buceando en los papeles de la entidad y que sus servicios no encontraron ninguna anomalía.

El fallo del Supremo del ‘caso Banesto’

Mario Conde,presidente del Banco Español de Crédito, condenado a 20 años y 2 meses por apropiación indebida, estafa y falsedad.
Arturo Romaní,vicepresidente, condenado a 13 años y 8 meses por apropiación indebida, estafa y falsedad.
Fernando Garro, director general, condenado a 6 años por estafa y apropiación indebida.
Enrique Lasarte, consejero delegado, condenado a 4 años por falsedad.
Rafael Pérez-Escolar,consejero, condenado a 9 años y 8 meses por apropiación indebida, estafa y falsedad.
Jacques Hachuel, socio de Mario Conde, condenado a 4 años por apropiación indebida.
La leyenda de la existencia de papeles creció con el tiempo, hasta el punto que a Sáenz lo fueron a ver inspectores del Cesid, sobre todo tras la aparición de documentos comprometedores cuya filtración se atribuyó a Conde y cuya divulgación provocó una crisis política por la presunta participación de altos cargos en la guerra sucia contra ETA. Fueron los llamados papeles del Cesid. Sáenz se encontró con un problema adicional cuando la Reserva Federal de EE UU anunció que iba a intervenir la filial Banesto Banking Corporation, lo que hubiera supuesto el derrumbe y la liquidación de la matriz, ya que era la que financiaba Banesto al haber gripado el interbancario. “Afortunadamente, conocía a Ray Back, el encargado de la supervisión, de mi etapa en el BBV y, gracias la confianza que tenía conmigo, me concedió tres meses de gracia para arreglar la situación. Eso nos supuso salvar la entidad”, relata Sáenz. De no haberse arreglado este asunto, Banesto podía haberse liquidado.
Tras la junta y el saneamiento, se subastó y ganó el Santander, pese a que Botín no firmó la página 52 del documento de compra, donde ponía la cantidad. 762 pesetas por acción (313.476 millones en total) frente a las 667 de Ybarra y 566 de Francisco Luzón, presidente de Argentaria. El 25 de abril de 1994 estaba adjudicado.En las tripas del Santander, Banesto se mantuvo hasta el 17 de diciembre de 2012, cuando desapareció tras 110 años de historia. La pérdida de Banesto, que se unió a la derrota de la subasta por el operador de telecomunicaciones Airtel, marcó el declive de Ybarra e, indirectamente, del BBV, que perdió fuerza. En paralelo, Botín lanzó su liderazgo ya iniciado con las supercuentas de 1989 y que, precisamente, fue el comienzo de la caída de Conde al querer seguirle y no tener capacidad. La puntilla fue el fracaso de la salida a Bosla de la Corporación Industrial, frustrada por la guerra de Kuwait. Aquello habría podido cambiar el rumbo.
Visto con perspectiva, Banesto fue un modelo de una intervención que no se ha seguido con Bankia ni el resto de cajas quebradas. Como explicó Pérez en el Congreso, que tras el BE trabajó en el BBVA, “el supervisor no puede evitar que el banquero se arruine, pero debe evitar que arruine a los demás”. La intervención rápida, con el reconocimiento realista de pérdidas es clave en las crisis bancarias. También se debe evitar caer en la creencia de que las entidades con problemas de solvencia se van a arreglar por la llegada de los ciclos alcistas que siempre llegan tras las recesiones. Este planteamiento, como se ha visto estos años, produce entidades zombis que no dan crédito, hunden la economía y generan más morosidad. Este planteamiento, que marcó la actuación del Banco de España bajo el control de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha favorecido que cinco años después del inicio de la crisis todavía haya entidades nacionalizadas y con dudas sobre su futuro. Los problemas de Banesto, como los de Bankia y el resto, no llegaron por su actuación en la crisis, sino en los años de bonanza. No hay que olvidar que las consecuencias de una mala gestión tardan en manifestarse y que los administradores ocultan, al principio, la mala situación de su entidad. Por último, no se debe olvidar que el gobierno corporativo de las entidades es clave para determinar su futuro. Eso es lo que perdió a Conde y a muchos gestores de cajas de ahorros: la banca es un negocio aburrido, con mucho brillo social, pero más difícil y arriesgado de lo que parece. El problema es que los platos rotos no los pagan los banqueros, sino los ciudadanos.